Reporteado por: Lorena Cochón En categorÃa: Actualidad, Sociedad
Era una meta. Me pidieron que entrevistara a Camila Vallejo, la presidenta de la Confech. La mujer que lidera a los estudiantes movilizados por una educación de calidad. El objetivo era hacerlo en una semana, siete dÃas para conseguir una conversación en profundidad con ella. Camila, la estudiante que aparece en los noticiarios y en las revistas de glamour.

Lorena (con lentes y grabadora) persigue a Camila Vallejo para pedirle una entrevista en extenso para Km Cero. Foto: Raúl Goycoolea.
La vi por primera vez en una fotografÃa de un blog cualquiera desde un computador en España. Concretamente en un pueblo no tan perdido llamado Caldas de Reis, Pontevedra, Galicia. Y allà me enteré de que una chica estaba revolucionando el panorama estudiantil en Chile, liderando un movimiento que lucha por los derechos del alumnado. Su nombre Camila, y de apellido Vallejo.
Yo sabÃa algo, poco, casi nada de los esfuerzos infinitos que padecen en Chile muchos universitarios, como yo, para lograr un sueño, realizarse profesionalmente y vivir dignamente de ello. En Caldas de Reis, preparaba el equipaje frente a la fotografÃa de Camila Vallejo para mi intercambio en Chile. Nunca hubiera pensado que la palabra “retoâ€, nos unirÃa.



"Se vuelve a detener, esta vez agobiada y perdida. Me detengo con ella. Está vulnerable. Su mirada, de repente, se perdió". Fotos: MarÃa GarcÃa Sarabia ("La improvisada fotógrafa").
Al poco de llegar a Santiago y comenzar a escribir en Km Cero, los compañeros que antes pudieron entrevistar a Camila, me decÃan que jamás nos darÃa una entrevista, que ya no hablaba con este medio, porque lo consideraba pequeño.
Hoy, Camila recibe amenazas de muerte, vive rodeada de medios nacionales e internacionales. Su agenda, no es muy distinta a la de un ministro. Es portada de revistas, como Paula y Qué Pasa, que la presentan como una representante semi polÃtica de Chile hacia el exterior, entre la

"'Camila soy periodista de un medio estudiantil', en ese momento gira la cara en sentido opuesto al mÃo y sigue andando. Ni siquiera alcanzo a hacerle una pregunta". Foto: Raúl Goycoolea.
inteligencia y el glamour. Hoy, me dicen, Camila tiene asesora de comunicación. En ese minuto Camila empieza a ser un reto para mÃ.
Una española, estudiante de periodismo y aún con un vacÃo sobre Chile, me dispuse a seguir a Camila Vallejo durante una semana con el único fin de que me mirara a la cara y supiera distinguir mis ojos de los demás, mi grabadora de las demás y mis preguntas de todas las otras, intentando que me concediera una entrevista en profundidad.
La eterna espera
Sábado 3 de Septiembre, 10:30 de la mañana. Edificio de La Moneda. Camila Vallejo y representantes de los estudiantes se reúnen con el Presidente de la República, Sebastián Piñera, en una mesa de diálogo para acercar posturas y discutir los trece puntos que demanda la Confech. Allà me encuentro a periodistas de todos los medios acreditados para la ocasión. Mi improvisada fotógrafa y yo, no tenemos credencial.
Un señor trajeado y con corbata pasa lista a los periodistas acreditados. Me acerco y le pregunto:
— Oiga, ¿es usted el encargado de prensa?
— Sà -contesta-.
— Soy redactora de una web para estudiantes llamada Km Cero, quiero saber cómo puedo acceder, para asà entrevistar a Camila Vallejo.
— Señorita, ¿está usted acreditada?
— No, es que soy de un medio para universitarios.
Me dice que lo siente, pero que no puedo acceder sino estoy en aquella lista. Un primer obstáculo, pero que no me frenará en mis intenciones. Me doy cuenta de que La Moneda tiene dos salidas, y en ambas hay periodistas. Pregunto de nuevo a un grupo de reporteros por donde se supone que va a salir Camila. Mi única esperanza es atraparla a la salida. Me contestan que no lo saben con seguridad, pero qu
e tal vez la puerta de Morandé será la elegida por la presidenta de la Confech.
— ¿Y que hacéis vosotros aqu�- pregunto.
— Nada, esperar en ambos lados. Si ella sale por Morandé, correremos.
— ¿Correremos? ¿Cómo es eso de que correremos?
Le digo a la fotógrafa que me acompañe: “Vamos, haremos guardia en Morandé y que sea lo que Dios quiera”. Doy un rodeo a la Moneda, a sus impenetrables berreras, a los caballos señoriales con sus jinetes, a los carabineros y me posiciono en el lado opuesto de los trajeados compañeros de espera.
11.30 hrs. de la mañana. Camila no sale y no sale. Y le ruego, por favor, que salga. A mi fotógrafa, por falta de costumbre, los minutos se le hacen eternos. Me acerco a un joven que porta una cámara de fotos. TÃmido, rudo y con mirada alerta.
— Hola, ¿eres fotógrafo?
— Sà - responde.
A los cinco minutos, Raúl el fotógrafo, me enseña cómo funcionan las rutinas en La Moneda. Nos hacemos amigos de batalla. De repente, a cien metros, vemos gente. Mi adrenalina sube. Tal vez Camila y Piñera terminaron y es mi momento, al fin.
Corremos y corremos hacia el otro lado. Y no, no es Camila. Son cerca de treinta indignados estudiantes de secundaria que gritan: “¡Esta es la educación de Pinochet!â€. Esperan a que alguien de La Moneda los reciba. Ellos fueron excluidos de la reunión y reclaman ser escuchados.
El des-encuentro
12 del dÃa. Raúl, mi compañera y yo decidimos ubicarnos a 80 metros de la puerta principal de La Moneda y a tan sólo una de las vallas impenetrables. AsÃ, si Camila sale por cualquiera de ambas salidas, correremos la misma distancia para ambos lados y no se escapará.
14.15 hrs. Con el sol haciendo juego de colores en mis anteojos, apoyada en la barandilla que rodea a la Moneda, la comitiva de la reunión sale por la puerta principal. La duda ciega mi cabeza. “¿Hacia qué lado correr?â€. Camila decide salir por Morandé y comienzo la carrera por alcanzarla. Allà estoy, rodeada de micrófonos. Ella parece inaccesible. Me acerco más y ahà está Camila, bajita y de voz tenue, susurrante, casi no se le escucha. Todo lo que me habÃa imaginado, su carisma, la proyección de su voz, en contraste con la mujer que tengo al frente, me hacen sentir como al abrir una bolsa de snack para ganar un premio y sólo encontrar un papel con la frase: “Siga participandoâ€.
Me limito a poner mi grabadora y a mirarla. Esa es mi meta. “Que me mires, que me mires†y ella mira a todo el mundo menos a mà y contesta a preguntas sobre la reunión. ¿Si se habÃan tocado todos los puntos? “SÃâ€, contesta ella, “todos los puntos. Se ha tomado instancia de diálogo y eso es lo más importanteâ€.
Termina de contestar a las más de 20 preguntas y comienza a salir de La Moneda. Doy vuelta mi cabeza y me encuentro con al menos 40 periodistas entre camarógrafos, redactores y fotógrafos. La persecución es máxima, el acoso también. Y hay un momento, sólo un instante en que ella me mira. Se detiene el mundo y, por fin, Camila Vallejo me mira. Voy detrás de ella, mi fotógrafa también y casi nos caemos. Un camarógrafo y un fotógrafo comienzan a pelear para estar cada vez más cerca de ella.
“Camila soy periodista de un medio estudiantilâ€, en ese momento gira la cara en sentido opuesto al mÃo y sigue andando. Ni siquiera alcanzo a hacerle una pregunta. Otra periodista me pisa, pasa sobre mà y me gana el puesto. Yo sigo corriendo sin alejar la grabadora de la boca de Camila. Se vuelve a detener, esta vez agobiada y perdida. Me detengo con ella. Está vulnerable. Su mirada, de repente, se perdió. Parece buscar a alguien que no aparece. Las pupilas de sus ojos se balancean de izquierda a derecha. La reiterada insistencia de los periodistas rompe el instante. Los medios de comunicación que la persiguen quieren a la defensora, a la combatiente, a la polÃtica. Yo quiero conocer a la persona. Esa iba a ser mi primera pregunta: “¿Camila Vallejo es una persona o un personaje?â€.
Los alumnos de secundaria también persiguen a Camila, que va escoltada como Lady Di por gente de confianza a los cuales llama “amigosâ€, pero que cumplen el rol de guardias de seguridad. La meten en un taxi y se aleja.
Sabor agridulce
Decidà no darme por vencida. El lunes empecé a seguirla por Twitter, y a escribirle mensajes con mi solicitud de entrevista:
“@camila_vallejo Vuelvo a ser la periodista de KmCero, estoy haciendo una crónica sobre usted. Por favor, necesito concertar una entrevistaâ€.
Asà un dÃa tras otro.
Hay circulando al menos nueve supuestos números telefónicos diferentes de Camila Vallejo. Conseguà cuatro y llamé muchas veces a cada uno. Era frustrante escuchar, cada vez, los tonos en el auricular del teléfono. Un dÃa alguien contestó a uno de los números. Me quise morir. Pregunté si era Camila, pero no se oÃa nada, sólo interferencias que apenas dejaban adivinar la voz del otro lado. La llamada se cortó.
En las páginas blancas, encontré el número de su casa. Llamé tres veces y de nuevo nadie respondió.
Entré a su Facebook, que ya sobrepasó el lÃmite de solicitudes de amistad, y le dejé mensajes y post. También lo intenté con la página de Facebook de la Confech, pero sólo recibà respuestas de apoyo de otros usuarios, ninguna de Camila. 
Y llegó el sábado 10. Fin de mi seguimiento. Aún la veo en los diarios grandes y en las revistas de tendencias, una estudiante como yo, que estuve dispuesta a escucharla, pero que no estuvo dispuesta a escucharme a mÃ. No logré entrevistarla en extenso, apenas tuve las declaraciones que vertió a todos los medios. Puede que no sea el momento, a menos que lea esto y decida, por fin, concedérmela.
18 comentarios Etiquetas: Camila Valleja, CONFECH, Conflicto Educacional, Lorena Cochón, Mesa de diálogo, Movimento estudiantil, Seguimiento
¿Y por qué no te comunicaste con su asesora de prensa?
Yo me la he encontrado 3 veces en las distintas movilizaciones, marchando como cualquier estudiante con el lienzo de la FECH y una de ellas la saludé. No hace falta buscarla en lugares acosados por periodistas.
Como dijo el filósofo: “uno no siempre logra todo lo que quiere”, especialmente pensando en lo mismo que relatas; es decir, hay quienes critican el hecho que Camila tenga una existencia similar a una estrella de rock, pero son sus mismos detractores quienes la hacen cada vez más famosa y personalizan en ella y en Giorgio Jackson al Movimiento.
Probablemente, dado el momento que pasa el Movimiento y sus voceros, serÃa útil hablar con su asesor(a) de prensa. ¿Puedes imaginar la cantidad de solicitudes que recibirá al dÃa para entrevistas y declaraciones? Debe ser terrorÃfico perder toda intimidad y estar siempre frente a la lente de la cámara de quienes, si no logran lo que quieren “ahora y a $850″ comenzarán a reclamar discriminación.
Insiste, que lo lograrás.
Conozco a la asesora de prensa. Me dice que nunca la llamaste. ¿Cómo escribes un reportaje alegando si nunca fuiste a la fuente correcta?
Hola, yo también soy estudiante de periodismo de intercambio de Barcelona, España. Creo que tu indignación no está justificada. Creo que en la situación de Camila nadie podrÃa contestar a todos los mensajes y entrevistas que le ofrecen, por mucho que seas de un medio de comunicación estudiantil. Me parece lo más normal que ella tenga en estos momentos proyectos más importantes o entrevistas que puedan llegar a alcanzar a un público mayor en número, entre ellos estudiantes también. Ya que parece que lo que te interesa es “su persona”, piensa en ella y cómo ha de llevar esta situación en su vida personal. El periodista ha de merecerse la entrevista, no vale quejarse con este tipo de argumentos. Y repito la pregunta que escribió Océano, si lo que quieres es concertar una entrevista, ¿por qué no acudir, ni siquiera mencionar en el artÃculo, a la asesora de prensa de Camila?
Me llamo Lorea Cochón, soy la autora de la crónica. Creo que se debata un asunto es bueno en general. En primer lugar he decir que acepto todas las crÃticas y que me responsabilizo de mi texto del principio al final. Sólo aclarar ciertos conceptos de base por los comentarios que se están virtiendo.
La asesora de prensa fue llamada por mi en varias ocasiones, pero nunca contestó al teléfono, es por ello que ella justifica que no acudà a ella. Consideré poco relevante que sino contestaba al teléfono para ratificar o rechazar la entrevista, no era relevante que lo incluyera.
El foco de la crónica era mostrar el lado que nunca se ve de Camila, como una estudiante de un medio chico intenta conseguir una entrevista de otra “estudiante” y no lo consigue. Si precisamente ella sigue siendo una estudiante, no se entiende que tenga una asesora, en ese caso ya no hablamos de una estudiante sino de una figura a más alto nivel. Si es asÃ, es lejÃtimo. Pero la cuestión queda planteada, para la reflexión.
Como periodista no puedo pernsar en ella como persona hasta que pueda entrevistarla, no puedo como profesional conjeturar. Ella es una figura pública y sea yo de un medio chico o grande, merecemos las mismas oportunidades en general y considero por el medio del que formo parte, un medio estudiantil y universitario,en particular deberÃa atender a la prensa que escribe por y para universitarios. Pero esto si es una opinión personal.
Lo de perder la intimidad: es a lo que uno se expone cundo se lidera un movimiento que tiene relevancia. Ventajas y desventajas, siempre.
Estoy dispuesta a aclarar lo que necesiten. Estoy aquà para eso. Mi objetivo era comprobar el acceso a Camila, como es el proceso. A través de hechos constatados se plasman las percepciones propias del periodista, que son englobadas dentro del formato crónica, puesto que esto ni es un reportaje, ni una noticia.
Gracias a todos, de veras, por participar.
Un saludo,
Lorena Cochón
Los que alegan que es incorrecto no recurrir a un “asesor de prensa” claramente desconocen la labor periodÃstica en rigor. Ya que esas instancias son meros formalismos. No concuerdo con el cuestionamiento de Océano sobre el rigor de este reportaje, ya que si algo nos enseñan en cualquier escuela de comunicaciones (que se precie de tal) es que siempre hay que acudir a la primera fuente. Acudir a los llamados asesores de prensa no es más que un paso para la gestión periodÃstica…y muchas veces infructÃfero. No digo que no haya que acudir a esa instancia es solo que la experiencia me ha reportado más frutos cuando persigo al personaje directamente.
Por otro lado, si el enfoque que pide un editor al reportero era “la persona” especular sobre “cómo ha de llevar la situación en su vida personal” es hacer ficción… Alazne, los periodistas no especulamos, ofrecemos la verdad… De las ficciones se encargarán otros…
Yo no estoy de acuerdo con la gente que critÃca de forma negativa el reportaje. Me quedó clarÃsimo que se trató de un seguimiento importante en varios aspectos. Leyendo entendà que se trataba finalmente de no recibir una respuesta contundente, ni un sÃ, ni un no.
Como estudiante de periodismo se lo difÃcil que es cuando una fuente no te contesta, porque no pasa solo con ella, pasa con ministros, con artistas, etc. Y cuando eso pasa es porque la persona a la que se está buscando no tiene la disposición a conceder entrevistas o entregar lo que es un deber, cuando se es una figura pública. Camila deberÃa haber contestado los mensajes de alguna manera: ¿creen de verdad que la consejera de prensa que trabaja con ella no vió los tweets de la periodista que redactó la nota o no vió el post del muro de la Confech? Por supuesto que lo hizo, y probablemente se lo comunicó a Camila.
Hay una evidente falta de intención por parte de la fuente y eso no es discutible.
Aprovecho de felicitar a Lorena, porque me imagino lo difÃcil que debe ser reportear en un paÃs extranjero, donde no sabes como funcionan las cosas y donde, en esta ocasión, la fuente simplemente ignora a los reporteros por ser de un medio pequeño. Me gustó muchÃsio la nota, ¡Felicidades!
Oye la asesora de prensa jamás contesta, eso lo sabe cualquiera que haya intentado hablar con Camila alguna vez, asà que no es válido que te aleguen por no contactarte con ella. No hay que ser un súperperiodista para saber que si el asesor ya no te contesta no sirve.
¿Por qué les duele tanto que se escriba que Camila Vallejo no pesca a los medios chicos o universitarios? Considero que es la verdad y, además, creo que los demás merecen saber eso, porque no todos lo saben. Lo encuentro legÃtimo, les pasa a todas las figuras públicas que adquieren relevancia. Pero es la verdad. Ella, lÃder universitaria, no pesca a los medios universitarios. De hecho, con suerte pesca a la tele. ¿Bueno? ¿Malo? Da lo mismo, es la realidad no más.
En mi opinión tienes que destacar aún más en qué dirección quieres seguir con tu análisis de Camila Vallejo. La pregunta si se trata de una persona o de un personaje es una buena pregunta. Pero quizás esa mujer se convirtió de una persona -estudiante normal- a un personaje con un papel enorme en la polÃtica chilena de hoy en dÃa. Por eso te recomiendo buscar a gente de su entorno estudiantil (participantes de reuniones de la U. de Chile ), amigos etc. que no se encuentran en el enfoque de las periodistas de periódicos grandes, eso serÃa también una posibilidad a describir el desarrollo de Camila a parte de las informaciones generales de su “asesor (a) de prensa”. Tienes razón que sobre todo los medios estudiantiles tendrÃan que tener el mismo acceso a las informaciones que los grandes medios para que exista un balance. La manera como Camila se comporta frente a los medios estudiantiles también es parte de su carácter - pero hay que observarlo a largo plazo. Estoy muy expectante como las cosas se desarrollan - Mucha suerte y qué no te des por vencido!
Me parece rayano en la soberbia que se cuestione a priori el trabajo de la periodista, preguntándole si “acudió a la asesora de prensa”. Trabajé en KM cero y me consta la rigurosidad editorial detrás de cada reporteo, por tanto, no dudo que la reportera empleó todas las vÃas correspondientes de reporteo.
Tras la lectura, lo que observo es que Lorena quiso mostrar el “backstage” de cómo ubicar a Camila. Y, en ese sentido, no veo nada grave detrás de este planteamiento.
La realidad tienen mil caras distintas y muchÃsimas formas de abordarla. Esta fue una de ellas. Se pueden hacer panegÃricos a C. Vallejo, se puede “destrozarla”, pero no veo ninguna de esas dos intenciones en este relato. Es mostrar y tratar de entender los “criterios de selección de medios”, por parte de una figura como la dirigenta de la Fech.
Ah, y de paso quiero agregar, que yo trabajo en “un medio grande” (La Tercera) y es más fácil que responda una autoridad muy inaccesible antes que ella. No sólo pasa con los “medios chicos”.
Recomiendo que revisen la discusión en torno al denostamiento que realizó abiertamente a un reportero en la conferencia de prensa de ayer.
Un cordial saludo.
Lorena, maravillosa crónica! mantienes la tensión necesaria que deriva en el consiguiente “morbo” para que sea leÃda en su totalidad! Créeme, si has pensado en como llegar a ella, sabrás como hacer que te escuche! Un beso!
La que “dice” luchar por los estudiantes y ni los pesca… que bueno que te haya pasado y espero que cuentes la verdad. Esta muchachicha tiene la crema en el pais… eso les llama tanto la atencion? en una sociedad anarquica, es facil ser llider… Todos quieren desorden..entonces como dice aquella cancioncita VAMOS A PORTARNOS MAL.. espero que los estudiantes terminen el recreo pronto, en tanto Camila solo se preocupa de UTILIZARLOS para formarse fama y una carrera politica promisoria. HE DICHO.
Que bueno que no te tomó en cuenta, porque tu primera (y de seguro unica) pregunta es demasiado patética… hacer horas y horas de esperas para preguntarle “Camila vallejos es una persona o un personaje?” osea, está bien que seas estudiante, pero no por eso te va a faltar criterio para hacer una pregunta… primero deberÃas contextualizarte en la realidad nacional frente a ese asunto y en el estado actual de las negociaciones… todo tiene un proceso cronologico y si haces HOY esa pregunta probablemente te hagan mierda a garabatos!!!
Estoy de acuerdo en varios puntos de vista con la gran mayorÃa de las opiniones aquà vertidas. Felicito a todos quienes dieron sus opiniones a través de una buena redacción, claridad en sus ideas y poco ánimo de confrontación, ha sido muy agradable leer sin encontrarse con el tÃpico insulto o falta de respeto hacia la nota referida, sin errores ortográficos y ,claramente , vislumbro a futuros profesionales del medio periodÃstico que ya destacan en un pequeño espacio como éste.
Coincido también con la opinión de filip, y me gustarÃa invitar a Lorena Cochón pueda escuchar una entrevista subida a http://www.ustream.tv/channel/radio-ilha-do-farol en la que se discuten algunos puntos del movimiento estudiantil en las voces de dos ciudadanos chilenos ( Manuel Liberona desde México ) que viven en el extranjero y hacen un análisis comparativo con fenómenos históricos cÃclicos ligados a este tipo de movimiento. Autorizo a Lorena para utilizar aquel material de la entrevista para los fines que estime convenientes.
Saludos cordiales, Lorena no te rindas !!
hola Lorena , te felicito por el aporte de tu reportaje y eso demuestra que no es lo que parece creo que hubiese sido el minuto para que te diera informacion directa de la fuente en muchos aspectos y como decias tu la persona pero sino fue asi es que ya no represnta alos jovenes de hoy que quieren compartir ideas , experienciuas , fracasos y sueños . Eestoy segura que encontraras a personas realmente importantes a quien si destaques por sus meritos que claro a esa niña le faltan , si publicaste sto que nos tiene opinando es porq ella ya nos tiene aburrida y hablo por muchos ya canso y es muy mecanica y como no tenia argumento alguno para enfrentarte.
Se vien tu oportunidad suerte en todo y estos desafios te haran cada dia mejor persona y mejor profesional ha sido para ti una muy buena experiencia y en el fondo se lo agradeceras en un tiempo mas ,.
cariños y sigue con lo tuyo
Estimada Lorena creo que efectivamente usted esta absolutamente desinformada de todo…no sólo de los contactos con Camila Vallejos, que es PRESIDENTA DE LA FECH ….NO DE LA CONFECH ….dudo mucho encuentre a la presidenta de la CONFECH, porque sólo existe mesa ejecutiva. A informarse, a leer, a escribir mejor…. quizás pueda tener las entrevistas que usted desea, y podrá escribir superando el sentido común.