Reporteado por: Alejandro Bruna En categorĂa: Sociedad
Productor, cantante y amante de los mariscos, Andrés Pérez Lecaros está concentrado en las 11 canciones de Parque de dimensiones, su primer disco como solista. Entre ensayos y tocatas, el músico hizo un alto para comer un plato de machas, aunque reconoce que no siempre para a almorzar.

Fotos: Alejandro Bruna
Fue integrante de Tropiflaite y La Bicicleta, colaborĂł en proyectos de bandas como La Rue Morgue y en mĂşsica para pelĂculas, pero AndrĂ©s PĂ©rez Lecaros dejĂł de lado los proyectos de otros y se enfocĂł en su disco debut, que acaba de lanzar a travĂ©s de Infanta Terrible Producciones. Cuatro años se demorĂł en sacar Parque de dimensiones, en el que colaboraron Pedro Piedra, Muza, Diego Las Heras, entre otros artistas.
“Fue en un minuto en que no estaba tocando con nadie, trabajando en mucha publicidad y aunque no tenĂa claro qué tipo de disco querĂa hacer, sabĂa que tenĂa que hacerlo. Me enclaustrĂ© en el estudio mucho tiempo hasta que hice el puto disco. DejĂ© 20 canciones afuera, en un minuto pensĂ© sacar Parque de Dimensiones Volumen I y Volumen II, pero serĂa como un retroceso psicolĂłgico”, explica mientras saborea unas machas a la parmesana en el Mercado Central.
El cantante, que se reconoce fan de los mariscos, hizo un alto en su dĂa para almorzar. “Si estoy trabajando y me llaman a comer, me fastidia. No me da hambre. Desde chico soy asĂ. Me he tenido que acostumbrar a que hay gente que come”, cuenta. Y es categĂłrico: si tiene que pasar sin comer durante un ensayo, simplemente lo hace.
Pero aunque no necesita “comer a cada rato”, la comida le gusta. “Le tengo más respeto que la mayorĂa de los mortales al asunto de la cocina, porque es un fucking arte, como la mĂşsica”, sintetiza. Y es en la mĂşsica cuando PĂ©rez se toma su tiempo, como el periodo para sacar su primer disco solista. “Fue un proceso de creaciĂłn sumamente solitario. El disco hizo su trabajo y ayudĂł a formar la banda, que no puede ser más familiar, de amigos y conocidos”.
AsĂ se fue formando Yo soy PĂ©rez: llegĂł la guitarra de Rodrigo Velasco junto a la actriz Andrea Velasco de corista, el bajo de VĂctor GarcĂa, la baterĂa de Pablo Vargas y Javier GarcĂa Huidobro. Todos aterrizaron en esta “mezcla de mezzo banda-mezzo solista”. DespuĂ©s de sus tocatas en SalĂłn Cienfuegos y Bar Loreto, AndrĂ©s busca donde presentarse: “Hay que cuidar las tocatas. Lo importante, más que el lugar, es que lo que hagas sea choro. Que las tocatas sean distintas, que tengan un sabor distinto”.
Y ese sabor especial es tambiĂ©n lo que le importa en la comida. “No le temo mucho a la procedencia, sino a la preparaciĂłn”. Para Ă©l la rareza de un plato radica en la forma de cocinarlo. “Si mañana me pasan una culebra rellena con insectos y me dicen es el mejor plato de Tailandia, te va a gustar, loco, me la como”, dice muy serio. “Lo más raro que he comido es esa cocina molecular, como la salsa de aire y esas cosas. Más allá de que la cosa sea un hĂgado de mono de TombuctĂş, me parece conceptualmente más raro comer una espuma de aire”.
Por eso come de todo, excepto lo que lo traumĂł de niño: unas guatitas muy mal preparadas que probĂł en la casa de una tĂa. “Me las tuve que comer enteras, loco, casi me muero. Y no como atĂşn envasado. En el colegio una cosa mala que tenĂa el almuerzo era el atĂşn. No me lo traguĂ© nunca. Unos seis años atrás comĂ atĂşn de verdad, y me encantĂł. No puedo creer que tengan el mismo rĂłtulo, la misma nomenclatura esas dos comidas tan distintas. Algo que salga de una lata de mierda, es un disgrace para lo otro, que es un manjar de los dioses”, asegura.
Amante de los pescados y mariscos, sus mejores recuerdos son cuando comĂa machas al matico, u ostiones a $450 pesos en Maitencillo, con una Corona, limĂłn y perejil. “Que el ostiĂłn se te mueva en la lengua es alucinante. AsĂ te das cuenta de su frescura”, explica mientras amontona conchas de machas.
En Santiago los mariscos los come en el pub Cabo FrĂo (Av. Manuel Montt 234), pero tambiĂ©n los prepara Ă©l mismo. Gracias a su amigo “Panchito” Mandiola, el actual chef del Oporto, aprendiĂł a cortar la reineta. “AgarrĂ© el gusto del ceviche hecho por mĂ. Cuando estaba en La Bicicleta, comĂa harto ceviche. Era casi una cábala para nosotros. HacĂa unos ollones de ceviche a la peruana, en la casa de mis padres. Y de ahĂ nos Ăbamos a tocar”.
De esa Ă©poca recuerda que era seguidor de Prince y de Charly GarcĂa. “Parte de la religiĂłn me volĂł la cabeza. Fue el primer vinilo que tuve cuando estaba en el colegio y tenĂa clases de piano clásico. Me topĂ© con este trasandino al que se le notaba el estudio de piano clásico. Aluciné”, recuerda. Y le sirviĂł de inspiraciĂłn para Yo soy PĂ©rez. “Un amigo argentino una vez me dijo: PĂ©rez, el pop es fiesta. Y ahĂ hay un millĂłn de derivaciones. Esto genera una fiesta y una sonrisa de oreja a oreja, honesta. Lo pasamos bien”.
Lo que muestra es una mezcla de diversos estilos. “Toda la vida me han achacado de que soy muy ecléctico, pero esta vez me dicen que la propuesta es muy redonda”, comenta divertido sobre el disco por el que ha aparecido en revistas como Wikén, Rolling Stone y en medios como Emol. Y aunque agradece los elogios, en este almuerzo lo que más le importa es terminar de disfrutar la docena de machas con queso que van desapareciendo rápidamente del plato.
2 comentarios Etiquetas: Andrés Pérez Lecaros, disco, Hambruna, Sociedad, Yo soy Pérez
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