Reporteado por: Diego Zúñiga En categorÃa: Tiempo libre
Ganó el premio de la Fundación Nuevo Periodismo con un relato acerca de un equipo forense que buscaba identificar a los NN que fueron muertos durante la dictadura argentina. Colabora en importantes medios como Gatopardo, La Nación, El Malpensante, El PaÃs y Paula. Para muchos, es una de las mejores periodistas en la actualidad. Se llama Leila Guerriero, vendrá a la próxima Cátedra Bolaño de la Universidad Diego Portales y acaba de llegar a Chile su recopilación de crónicas, Frutos extraños. Imperdible.
En la pantalla, un hombre joven toca el piano mientras un hombre no tan joven lo observa y hace pequeños comentarios acerca de cómo el joven lo está haciendo. Comentarios acerca de la forma y la intensidad con que está tocando.
Fuera de la pantalla hay cerca de 20 personas observando la escena. 20 personas que están ahÃ, asistiendo a un seminario de escritura creativa y periodismo. Probablemente, varios de ellos no entienden qué hacen viendo ese video, como lo demuestra un hombre que se levanta y lo dice, pregunta, de alguna forma, qué tiene que ver la música y el joven y el hombre no tan joven con el periodismo, cómo todo eso lo ayudará a escribir mejor.
La anécdota cierra Frutos extraños (Aguilar) y encierra la esencia de lo que es, para Leila Guerriero, el periodismo: ritmo, forma, tono, música y, sosteniendo todo eso, la realidad. El periodismo entendido como literatura pero diferenciando las verdades de las mentiras. Es eso lo que hace Leila Guerriero a través de las 16 crónicas que se recopilan en Frutos extraños: caminar a través de esa delgada lÃnea que separa la verdad de las mentiras con soltura, precisión y destreza.
Un gigante que vive en un pueblito argentino, el clon de Freddy Mercury, el dueño de un supermercado chino, una mujer que asesinó a tres amigas, otra que apuñaló a su hijo recién nacido, una banda de rock con un lÃder que tiene SÃndrome de Down, el editor de un suplemento cultural o un lugar como la Patagonia protagonizan parte de estas crónicas que fijan la mirada en historias mÃnimas, pequeñas, muchas veces silenciosas, de esas que aparecen en los diarios en un pequeño recuadro que nadie lee, o que si alguien lee lo olvida de inmediato.
Pero Leila Guerriero no. Leila Guerriero fija el ojo en esas pequeñas historias que, finalmente, nos hablan de los grandes temas: la memoria , la muerte, los fracasos, la soledad. Ella entiende, probablemente mejor que nadie, que en esos recuadros hay historias tan importantes como las que aparecen en los titulares de los diarios, como lo hizo, por estos lados, Francisco Mouat con El empampado Riquelme, ese libro sobre un hombre que apareció en el desierto tras décadas muerto, y que Mouat utiliza para hablar, en el fondo, de la relación entre un padre y un hijo. O lo que hace Óscar Contardo en Siútico, donde finalmente, a través de una serie de historias, termina hablando de lo que es Chile mucho mejor que los intentos de los historiadores actuales.
Eso: Leila Guerriero haciendo una crónica sobre el Equipo Argentino de AntropologÃa Forense, pero hablando, en el fondo, sobre la dictadura argentina, los desaparecidos, las historias que no cierran, la memoria, el olvido. No por nada, gracias a este relato titulado “El rastro en los huesosâ€, obtuvo el Premio Nuevo Periodismo Iberoamericano 2010 (CEMEX+FNPI), en la categorÃa texto.
Y es que Leila Guerriero es capaz de hacer ese periodismo duro que tanto se ve en estos lados, pero agregando algo que le falta a casi todos: estilo. Incluso, sus textos podrÃan ser, fácilmente, catalogados como cuentos. De hecho se nota la influencia de autores, los llamados minimalistas norteamericanos, como Ford, Carver, Lorrie Moore, A. M. Homes: es la forma fragmentada, son los silencios, la contención, todos esos elementos que, difÃcilmente, te enseñan en una escuela de periodismo a la hora de hablar de crónica, pero que son fundamentales para armar una historia dolorosa, por ejemplo, y no sobredramatizarla.
Al final de Frutos extraños, hay una serie de reflexiones acerca de distintos temas, entre ellos el periodismo. Acá Leila Guerriero nos cuenta que no estudió periodismo, que un dÃa envió un relato a Página12 y que terminó escribiendo ahÃ, donde compartió espacio con escritores notables como Juan Forn y Rodrigo Fresán.
Y, finalmente Leila Guerriero confiesa que lee más ficción que no ficción, y se nota. Y mejor aún: también lee poesÃa, lo que explica el ritmo de sus textos, la elección de ciertas palabras, el uso de las comas, los adjetivos precisos, esas frases breves que quedan entre medio de dos puntos apartes.
Aunque también hay que reconocer que Leila Guerriero no es una extraña dentro de la tradición periodÃstica argentina, de hecho, basta pensar en autores como Rodolfo Walsh y MartÃn Caparrós, por citar a algunos que ella nombra, quienes también entendÃan que el periodismo no es un hermano menor de la literatura, sino que es literatura, sólo que las mentiras, en este caso, siempre deben ser verdad. Por eso, quizás, estos frutos extraños que nos entrega Leila Guerriero, refiriéndose a sus textos, no son tan extraños, sino que es la forma que siempre debiera tener el buen periodismo.
Leila Guerriero estará en la Cátedra Bolaño que se realizará el miércoles 25 de agosto, a las 11.30 hrs. en la Facultad de Comunicaciones y Letras de la Universidad Diego Portales, Vergara 340. La entrada es gratuita.
2 comentarios Etiquetas: Francisco Mouat, Frutos extraños, Juan Forn, Leila Guerriero, MartÃn Caparrós, Óscar Contardo, Premio Nuevo Periodismo Iberoamericano 2010, Rodolfo Walsh, Rodrigo Fresán, Siútico
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Me gusta conocer frutos, comidas y bebidas diferentes. Conozco varios de ellos, pero hace algún tiempo
me regalaron un fruto que hasta hoy no sé su nombre, ovbio que lo comÃ, era cÃtrico y muy agradable.
¿ PodrÃan ayudarme a saber su nombre, si es chileno o extranjero, dónde se puede comprar,etc?
El fruto era del tamaño de un limón chico , de piel o cáscara semidura y de color verde intenso, su pulpa
era blanca y su sabor muy fresco y agradable. Por favor inténtenlo se los agradeceré mucho; y mués-
trenme otros similares como la feijoa,lo compré en una feria.GracIAS