Reporteado por: Javier ManrÃquez En categorÃa: Tiempo libre
Precedida de variados premios, llega a nuestra cartelera Un hombre solo, el debut del director Tom Ford. Amparada en la increÃble interpretación de Collin Firth y la tremenda fotografÃa que recrea los años 60, el filme es una invitación para adentrarse en un complejo mundo de apariencias y temores. Uno que de tan ajeno, termina siendo sorprendentemente propio.
Ver el trailer de Un hombre solo probablemente no diga mucho. Es una curiosa experiencia, la verdad: al son de música clásica, somos testigos de variados sucesos sin aparente conexión, sin diálogos, casi como un sueño, conectados por una misma estética visual y quizá algo más. Un hombre desnudo bajo el agua, Collin Firth, Julian Moore, algo de llanto, algo de risa, mucho de thriller. Es, al menos, lo que se desprende de aquellos dos minutos de adelanto. Lo que se sugiere.
Pero en realidad el trailer le acierta en varios aspectos, porque de hecho Un hombre solo es precisamente una pelÃcula de sugerencias, donde lo importante radica más en lo que se calla que en lo que se dice. Sensaciones que se hacen paulatinamente concretas y explÃcitas, tal como la transformación que sufre el color del filme cada vez que su protagonista, George Falconer, cambia de ánimo. Una metamorfosis, al igual que todo el sentimiento que rodea la proyección, sensible y soterrada a la vez.
Ambientada durante la crisis de los misiles entre Cuba y EE.UU. el año ‘62, el film se percibe actual. Incorpora ese temor patente, mediático, que es la amenaza próxima y urgente -el comunismo de antes, el terrorismo de ahora- y lo sitúa como telón de fondo para la historia de un hombre cansado precisamente de aquella parálisis que genera el miedo atávico al final. Un profesor de mediana edad, que decide por fin hacer de un dÃa uno diferente. Para bien o para mal.
La recreación de la época es notable, justamente porque la re-crea, reinterpretándola hacia una imagen cercana a la perfección, llena de estilo, que viste los ‘60 de un aplomo impecable. Y es justamente esa apariencia inmaculada la que esconde el lento resquebrajamiento de una sociedad imperfecta. Tal como Leo DiCaprio y Kate Winslet se hundÃan en los suburbios ideales de Revolutionary Road, aquà es la metáfora de Falconer la que revela, en su brillantez, las profundas oscuridades del mundo que lo rodea. El traje impecable y la sonrisa encantadora, los secretos terribles y las debilidades angustiantes. Un detalle que lo hermana con series como Weeds y especialmente Mad Men.
DifÃcil, en todo caso, es hablar de la trama sin delatar demasiado, justamente porque una de las gracias es adentrarse en ella algo desorientados, tal como propone el avance. Pero digamos que los poco más de 100 minutos de metraje giran en torno a un dÃa en la vida de Falconer -un Collin Firth de superlativa labor-, quien de pronto se ve expuesto a la pérdida y, en consecuencia, al dolor que le provoca la rutina y en especial el silencio. Sus emociones y planes, asà como su propia historia, se irán develando de a poco, guiados por una fotografÃa excelsa y un gran sentido de la intriga. Sin olvidar nunca, por cierto, pequeños toques de humor negro que se agradecen y disfrutan.
De esta manera se construye una historia inquietante, que de a poco se va convirtiendo en algo cada vez más mÃnimo aunque no por ello menos valioso. Adaptada de la novela homónima, la pelÃcula se toma su tiempo y se permite explorar, a partir de la visualidad, el mundo interior de Falconer. Una parsimonia que transita delicadamente desde la exquisita crÃtica visual del comienzo hasta la más profunda y sencilla melancolÃa del final. Porque lo que hay aquà termina siendo simplemente una cámara enfrentada al dolor, la soledad y las contradicciones. Una historia sencilla de un hombre solo enfrentado al dÃa y a la noche. Como tú, como yo, como todos.
Un hombre solo se estena este jueves 5 de agosto en los principales cines del paÃs
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