Reporteado por: Viviana Hormazábal En categoría: Actualidad
No se considera un buen periodista. Le aburre reportear y le da lata incluso hablar del oficio. “Podría hacer otras cosas en la vida”, dice con desapego. Quizás por eso “se va en la profunda” en las conversaciones y habla con nitidez de sus talentos, en un tono de voz agudo que no coincide con su andar tranquilo. Se trata del hombre que fue nombrado Director de La Nación por Piñera y que 26 horas después, la UDI borró con una mala goma que terminó por remarcar su nombre: Mirko Macari.

Fotoilustración: Devilat.com
Parece ser un buen tipo: saluda con humor a sus colegas y se toma el tiempo para conversar en la terraza y disfrutar del sol, afuera de su oficina. Contesta su celular con simpatía: “¿Aló? Ya, muy bien, yo lo veo. Ya, hasta luego”. Corta. “Está lleno de huevones locos…”, dice con soltura y retoma el hilo de la primera pregunta como si nada. Así es el hombre que vuelve a dirigir el medio al que renunció por un par de días, cuando se suponía que se haría cargo de La Nación.
Personaje, conflicto y poder
Mirko Macari es soltero, tiene cuarenta años, una hija y un título de periodista de la Universidad Andrés Bello.
En 2008, llegó como editor general a El Mostrador, que atravesaba un periodo de baja audiencia. En ese momento, Macari citó a todo el equipo para contarles su propuesta: cambiar la forma de hacer el diario. Claudia Urquieta, una de los ocho periodistas del medio, lo recuerda: “Buscaba hacer temas que fueran lo suficientemente sexy como para venderlos, a través de tres cualidades: personaje, conflicto y poder. Al principio hubo gente que lo cuestionó, pero lo seguimos y finalmente tuvo la razón”.
Respecto a la reformulación de medios, Mirko ya tenía una nutrida trayectoria. Llegó a El Mostrador después de haber trabajado en la revista El Sábado y ser subeditor y uno de los fundadores de La Nación Domingo, en 2002. En éste último, tuvo que generar una línea editorial. “Aprendí a hacer que las cosas parezcan mejor de lo que son. Yo siempre he dicho que era mucho más mala de lo que parecía”, declara. Lo mismo hizo al fundar el semanario Plan B (2003): “Me ha ido bien en construir medios que seducen a una audiencia a partir de un relato de la realidad. Organizar medios es alinear percepciones sobre la realidad”.
Cuando Mirko habla acerca de su labor, se refiere en términos de guerra. A una noticia que generará revuelo le dice “misil” y a publicarla, “disparar”. El periodista de El Mostrador, Christián Buscaglia, cuenta: “El día del cambio de mando, estábamos escribiendo acerca de lo que esto significaba después de tantos años de Concertación, cuando empezó a temblar. Toda la gente aquí empezó a moverse, a salir, a llamar a la familia. Y Mirko: Ya, ¿cómo vamos a titular?”. Con la cabeza igualmente fría, asume lo que considera un don: “Soy capaz de agarrar una información, un dato y transformarlo en bomba. Esa es mi habilidad. Estoy casi al límite del marketing”.
“Yo no creo en cambiar la realidad. Yo no me levanto para cambiar el mundo ni para que pase algo con lo que hago. Si pasa, no es buscado. Mi fin último es fortalecer el medio. Yo trabajo para mi medio. Para construir un medio en credibilidad, influencia, prestigio, valor. Me pagan para crear valor”, comenta.
El rifle que le quitaron a Mirko
El pasado 22 de abril, tras sesión extraordinaria del directorio, La Nación de la “era Piñera”, anunciaba a su nuevo director. La decisión sería una señal clave del rumbo que tomaría el medio durante el nuevo gobierno. El elegido: Mirko Macari. Apenas pronunciado su nombre, miembros de la UDI comenzaron una veloz lucha por bajarlo.
Jovino Novoa se refirió en La Segunda a su nombramiento: “Plan B y La Nación Domingo, medios en los que esta persona tuvo una participación destacada, fueron absolutamente inescrupulosos e infamantes en el tratamiento de muchos temas que claramente perseguían destruir a la UDI”. Con esto, aludía a los artículos del semanario Plan B que involucraban al parlamentario en el caso Spiniak, cuyo ícono fue la portada con el rostro de Jovino Novoa bajo el título “Bajo sospecha”.
Así también, el senador Víctor Pérez calificó de “incomprensible” el nombramiento de Macari. “Esperamos que el gobierno tome una buena decisión al respecto”. A las pocas horas, el cargo de director de La Nación volvía a estar vacante.
Mirko cuenta que todo comenzó en una conversación informal. “Me preguntaron sobre La Nación. Yo conozco el diario y lo tengo claro: su problema es la política, hay que sacarla. Hacer un diario ciudadano y el domingo un diario cultural bien cool”, dice.
“La idea de irme a La Nación en el gobierno de Piñera era entretenida, me gustaba eso de descolocar. Soy contemplativo en términos de mi actitud interior, pero me gusta el hueveo. Me gusta esa adrenalina”, dice el periodista que, una vez revocado, volvió sin problemas como director responsable a El Mostrador.
“La gente me mandaba mails: Qué bueno que no resultó, tu lugar es El Mostrador. ¿Por qué? Están hablando desde el prejuicio de una trinchera u otra. Eso es de la Guerra Fría. Yo hago medios”, explica Mirko con humor. Para él, la concepción polarizada de la política es simplista, al igual que toda visión parcial. “En el mundo de la opinión pública hay una tremenda carga de energía prejuiciada respecto de todo. Están las categorías de bueno y malo muy preestablecidas. Los medios manipulan eso, es parte de las reglas. Pero en mi fuero interno, yo no me compro mucho ese juego público donde están instalados los medios”, explica. Las raíces estos juegos son, sin embargo, profundas: “Todo tiene un correlato de una estructura emotiva. Que tú seas de derecha de izquierda, que te guste una cosa u otra”.
Su “bajada” se la toma con la misma serenidad: “Todo en política es así. No es personal. Ya he visto El Padrino suficientes veces para entender eso. Si te caes, te paras y sigues jugando. Y la política se hace a través de los medios y con los medios”.
La mayor sorpresa para Macari fue el argumento de Jovino Novoa. “Cuando empezó el caso Spiniak yo ya estaba fuera de Plan B”, aclara. Sabía que su nominación era compleja, pero la causa, para él es otra: El Mostrador, dos semanas después de asumir Piñera, publicó el vínculo entre el recién nombrado gobernador de la provincia del Bío Bío, José Miguel Steigmeier, y Colonia Dignidad. “Ahí está la pelea política”, plantea. “No es mi nombre, es el punto comunicacional que se hace. La UDI necesita demostrar poder frente al gobierno”.
Para Mirko, la concepción polarizada de la política es simplista, al igual que toda visión parcial. “Mi aproximación interior al mundo es por la necesidad de saber, de entender, sin prejuzgar(…) Como dice (Humberto) Maturana, yo no creo en Dios, yo sé de Dios. Uno cree en lo que no sabe. La fe es un ejercicio de reconocer la ignorancia. La espiritualidad es un ejercicio de conocimiento”, y agrega que “en el mundo de la opinión pública hay una tremenda carga de energía prejuiciada respecto de todo. Están las categorías de bueno y malo muy preestablecidas. Los medios manipulan eso, es parte de las reglas”.
A la polémica surgida por el revocamiento de su designación, le resta importancia. “Nunca me ha importado lo que digan de mí, menos públicamente. Juego en este juego. Yo todos los días tengo un rifle para disparar. Juego y disparo. Pero uno dispara con corchos. La gente es muy básica y se lo toma en serio”.
9 comentarios Etiquetas: El mostrador, la nación, La Nación Domingo, Mirko Macari, Plan B, UDI
Buen tiro Mirko, jamás podrán decir que te salio el tiro por la culata.
Buena nota. Felicitaciones
Puchas que lo siento por La Nacion y por el pais. Conozco a Macari por Radio Bio-Bio, y creo que por lejos es el mejor periodista que he conocido. Logra una objetividad y conocimiento que nunca antes habia tenido ocasion de conocer. Imaginense que ha logrado que Julio Cesar Rodriguez lo escuche con atencion, y en algunas ocasiones hasta lo ha hecho pensar. Grande Macari, pero putas que te duro poco el apitutamiento.
No dudo que seas un buen periodista pero lo que no te perdonamos es la infamante y mentirosa campaña que hiciste contra Jovino Novoa que perjudicó a mucha gente honorable.Debería reconocer ese tremendo error ante la opinon publica.Gemita Bueno,el Rumpi y el cura Jolo entre otros eran tus protegdios.Con ese
trsite curriculum como podría ser colaborador de Piñera’?
bien sacado……..por ocicon, sin pruebas no puedes acusar a nadie eso se llama sensacionalismo………..
Creo que los periodistas son un poco”detectives” y muchas veces llegan a instancias en que ni la misma policía llega…pero al mismo tiempo son muy potentes con la “pluma” y que no es un rifle que dispara corchos solamente sino que son verdaderas bombas con las que pueden incluso cambiar el destino de una nación y quizas de la humanidad. Asi que por lo tanto lo que para un periodista puede ser un “juego”, para muchos puede ser un terremoto. Si Jovino Novoa reaccionó, no creo que sea para que él y la UDI demuestren poder, si no más bien una reacción casi natural del ser humano, por que él tiene mucho que perder, en cambio el periodista tiene mucho por “ganar”…Sin embargo yo no cuestionaría la desición del Presidente por algo personal y menos publicamente, mas aún si se es parte del gobierno.Y para el Sr. Makari mi admiración como periodista destacado, pero que en la vida tenemos que ser objetivos, imparciales y prudentes para mantener y sostener la PAZ que un pueblo y el mundo espera
Cada “LOCO CON SU TEMA”……
ES MAS IMORTANTE EN EL MOSTRADOS.
Felicitaciones y buena suerte
Mirko pero por favor.. porque no hiciste lo que hacen la mayoria de los chilenos.. guardar silencio, hacerte el tonto o decir lo politicamente correcto.. y no seguir tirando misiles a los señores con poder.
Gracias siempre es grato leer a gente que dice lo que piensa y punto.
es mejor que reconozcas que eres facho y dejar de hacerte el progre.