Reporteado por: Javiera Donoso En categorÃa: Tiempo libre
Basada en una saga de videojuegos que comenzó a finales de los ochenta, El prÃncipe de Persia: las arenas del tiempo, no está a la altura de su inspirador. Tampoco los actores cumplen con las expectativas y menos la trama. Un panorama casi tan terrible como perderse en el desierto.
La cinta fue dirigida por Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral, Harry Potter y el cáliz de fuego) y está inspirada en el juego PrÃncipe de Persia que tuvo su primera aparición en una pixelada versión de 1987 hasta llegar al 3D en las consolas de última generación.
Nos econtramos con la historia un niño de la calle. Su nombre es Dastan y tras demostrar un corazón noble y todas esas clásicas virtudes cursis del cine, es adoptado por el rey de Persia.
Este niño, crece y se convierte en Jake Gyllenhaal. Luego de una exitosa campaña militar en el mÃstico pueblo de Alamut y del encarcelamiento de la princesa Tamina (Gemma Arterton), el rey es asesinado y Damat es inculpado, por lo que se encuentra obligado a huir junto a la princesa y una mágica daga y asà alejarla de su manipulador tÃo Nizam (Ben Kingsley), un hombre sediento de poder. Este artefacto, conocido como “La Daga del Tiempoâ€, tiene la habilidad especial de permitirle a su portador, la capacidad de moverse en el tiempo en el lapso de un minuto. Aunque tiene en contra que puede destruir el mundo con una tormenta de arena.
Los personajes resultan maquetas trilladas: el héroe canchero que puede hacer cosas imposibles pero de tan buenos sentimientos que es inverosÃmil; la co-protagonista con actitud, que vuelve loco a su compañero y que lo odia con todo su corazón, pero igual todo el mundo sabe que se aman; y el villano que deberÃa sorprendernos con sus actitudes malvadas, aunque su aspecto refleje claramente que es malo. Cliché, cliché, cliché.
Normalmente, la gracia de este tipo de pelÃculas es compensar la falta de originalidad con buena entretención, y eso no es un pecado, pero esta cinta ni siquiera entretiene.
La música cumple, pero nada más. Las actuaciones son sosas, más considerando que se trata de actores con probado talento. Y los efectos… ¡Los efectos! Eran como los de The Matrix, pero repetidos mil veces y en Persia.
Aún asà tiene sus virtudes. Todas las personas que aprecien la belleza de las dunas de arena y ese tipo de paisajes es posible que disfrute de las locaciones. Pero, para los fanáticos del videojuego ni siquiera esa será la salvación, porque es una interpretación bastante libre de la historia. Demasiado libre.
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