Reporteado por: Cristobal Cartes En categoría: Tiempo libre
La esperada Iron Man 2, dirigida con Jon Favreau, supera las expectativas de los fanáticos. Pese a sus taquilleros actores y personajes llenos de acción, no logra alcanzar la vara que dejó la primera entrega. Sin ser fome ni mala, la secuela lo logra enganchar como su antecesora.
La película Iron Man, al igual que la mayoría de las películas basadas en los comics de Marvel, termina con una escena inconclusa. El puzzle recién se completa con su secuela: específicamente, se completa con la escena con la que comienza Iron Man 2, cuando Tony Stark (Robert Downey Jr.) confiesa a la audiencia cual es su identidad secreta. Si bien puede dejar colgados a los que no vieron la predecesora, en un par de segundos, la película agarra vuelo propio.
Tiene un arranque espectacular, que saca aplausos para su director, Jon Favreau. Es divertido y activo, donde Tony hace un gran espectáculo para el público y presenta las nuevas maravillas de su empresa. A las ágiles cámaras se le suma la compañía de AC/DC, una gran banda sonora que se repite durante todo el film. Gran actuación de Downey, divertido y sarcástico, tal como en la anterior. Tal vez, una de las pocas cosas rescatables de la entrega.
Después, vemos a un deslucido villano ruso: Whiplash, que carece de los elementos que pueden hacer de un súper villano alguien realmente malo. El personaje, interpretado por Mickey Rourke, llega a ser una víctima extraña y latera. En muchas escenas, ni siquiera es posible entender a qué apunta su rol y sus parlamentos. El otro villano, Justin Hammer (Sam Rockwell), némesis de Tony Stark, queda reducido a un personaje casi risible y tímido, a pesar de que podría tener mucho más presencia.
Sus escenas de acción no permiten mejorar el panorama y valorarla más. Son cortas, sin los efectos especiales que se pueden esperar de una película como ésta. Ni pensar en luchas largas y agresivas: en Iron Man 2 sólo duran unos cuantos minutos, casi ni se tocan.
La espectacular dupla Palthrow-Johannson, que interpreta a Pepper Potts y Black Widow respectivamente, no logra entregar el máximo. Las relaciones amorosas que pudieron tener en el guión con Tony Stark, se reducen al mínimo. Sus tensiones sentimentales y sexuales, propias del cómic, se ven reducidas a caricaturas.
Un gran punto a favor es James “Rhodey” Roades, amigo militar de Tony Stark, que esta vez es interpretado por Don Cheadle -Terrence Howard fue descartado por ser caro y malo- se convierte en War Machine. Es el único que logra darle al público una pelea más fantáscica y con algo de acción cuando se enfrenta a Iron Man.
Esta película deja muchas interrogantes que serán resueltas dentro de las próximas producciones de Marvel, Captain America y Thor, que serán lanzadas en 2011.
Sin embargo, Iron Man 2 tiene su gran punto de comedia. Tiene chispazos energéticos y divertidos , pero en otros, sólo provoca lata. Iron Man 2 es buena para quienes no visitan regularmente las salas de cine en busca de acción, pero los fans de Iron Man y de Jon Favreau, vayan con precaución. Entretenida, pero no tanto.
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