Reporteado por: Javier Neira En categoría: Tiempo libre
Un documental que a través de entrevistas trata de acercarnos al Kerouac más atormentado y complejo, ese que refleja en su novela Big Sur.
En el último día del In Edit Nescafé se mostró uno de los documentales más esperados de la cita. One fast move or I’m gone: Kerouac’s Big Sur, una cinta que trata a través de entrevistas y citas de Jack Kerouac, la creación de Big Sur un libro clásico para la llamada generación beat.
La historia dice así: luego de escribir On the road, Kerouac empezó a sentir la presión de la fama cuando fue nombrado la voz de la nueva generación beat. Esto lo llevó a depender del alcohol y luego de sucesivos intentos de ayuda, decidió irse por un tiempo a la cabaña de un amigo en Big Sur, California. Ahí fue donde se enfrentó a sus demonios, y ya de vuelta en la ciudad, escribió esta novela de no ficción donde relata su estadía en la cabaña.
Este documental había dado que hablar desde que se anunció que el soundtrack estaba a cargo de Benjamin Gibbard (el vocalista de Death Cab for Cutie) y Jay Farrar (Son Volt). Por eso y por el hecho de que era una mirada de cerca a la historia de Kerouac, lo que lo hacía parecer interesante.
Pero One fast move or I’m gone se empeña en hacer quedar bien al protagonista en situaciones que quizás no lo ameritan, como el hecho de que Kerouac haya estado con la señora de su mejor amigo y después con la amante de éste. Además, la cinta avanza muy lento, dedicando casi la mitad de su duración a la historia previa, a la llegada de Kerouac a la cabaña y su primer acercamiento a la naturaleza del lugar. Esto hace que la parte verdaderamente importante, su crisis nerviosa ante su alcoholismo y las expectativas que tenía el resto de él, se vea de manera muy ligera.
El soundtrack se pierde entre tanto entrevistado. Se le da excesiva voz, por ejemplo, a la protagonista de Joan of Arcadia o al actor que hacía de papá en Grounded for life. Más allá de su admiración por Kerouac, no se entiende razón de la importancia que se les da en la cinta. Teniendo entrevistados importantes como Patti Smith o Tom Waits, más miembros de los Grateful Dead y amigos de Kerouac, el exceso de opiniones hace que la historia se diluya un poco.
Aún así no se puede negar la buena fotografía de la cinta, en gran parte dada por la belleza de Big Sur, una pequeña localidad playera rodeada de acantilados que acompañan la carretera californiana.
Había historia, había entrevistados, había música para acompañar un relato que de musical tiene mucho. Faltó quizás acortar la lista de fuentes y seleccionar mejor para hacer de One fast move or I’m gone: Kerouac’s Big Sur un mejor documental.
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