Reporteado por: Jorge González En categoría: Tiempo libre
Cómo saldar cuentas sin morir en el intento. Beautiful Dreamer: Brian Wilson and the Story of Smile es una historia sobre pagar una deuda, una que demoró más de treinta años en ser saldada. Y también sobre cómo la música, más allá de las obsesiones, las dificultades y las decepciones, puede convertirse en la experiencia sanadora de un hombre.
En la década de los 60’s, un grupo juvenil se había transformado en todo un suceso en EE.UU. Con alegres canciones sobre surf, mujeres y playa, The Beach Boys, integrados casi exclusivamente por familiares, tenían a su favor un excelente líder, Brian Wilson. Era un bajista que se encargaba de la música, parte de las letras, producción y esos arreglos vocales que se transformaron en la marca de fábrica de la banda.
Sordo del oído derecho, Brian Wilson se las arregló para ser el principal compositor de su proyecto. Pero su resistencia a seguir tocando en vivo hizo que se quedara preparando y produciendo canciones en el estudio de grabación mientras los demás salían de gira. De esas sesiones recluido nació Pet Sounds (1966) donde el grupo se involucraba con temas de estructuras más diversas que sus ya conocidas odas al surf californiano.
Wilson siguió trabajando en un álbum que lo superaría en sofisticación, de forma endiablada y delirante: llenó de arena el living de su casa para poder componer en el piano como si estuviera en la playa; le compró a todos los músicos de sesión cascos de bomberos para que tocaran un tema llamado “Fire”, mientras incendiaba un papelero y probó con todo tipo de drogas para llegar a nuevos estados de creatividad.
Como esta es una historia difícil, los problemas evidentemente aparecieron. Las diferencias entre la experimentación de composiciones pop cada vez más arriesgadas y complejas que Wilson desarrollaba en casa, y las necesidades de seguir con una fórmula convenida que tan buenos dividendos le daba al resto de los Beach Boys (gira europea incluida), terminaron por dejar inconcluso uno de los discos más esperados en la historia de la música popular: Smile. El sucesor de Pet Sounds debió haber sido publicado en 1967, pero las diferencias creativas en la banda y las crisis y que experimentó Wilson hicieron que el proyecto quedara en espera indefinida.
En 1995, después de años de lidiar con sus demonios, el ex fundador de Beach Boys encontró la calma. Ahora era un hombre de familia, y esa alegría le devolvió las ganas de volver a la música. Pero faltaba algo más: Brian Wilson debía enfrentarse al episodio de su vida más complicado, y decidió terminar, de una vez por todas, con el disco inconcluso del rock por antonomasia. En 2004, a 37 años de la primera fecha fijada para su publicación, salió al mercado Smile. Y los demonios al fin se fueron.
Con un concierto donde se podía ver entre los admiradores a un entusiasmado Paul McCartney, Wilson vuelve a verse contento, después de mostrarse verdaderamente asustado y confundido en los ensayos, donde pensó muchas veces en cancelar el show. Pero tener a un Beatle de fan debe ser siempre un halago difícil de obviar. Nada mal para alguien que no escucha de un oído.
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