Reporteado por: Javier Neira En categorÃa: Tiempo libre
Luego de una exitosa primera temporada, Fringe regresa a la pantalla, privilegiando la maduración de sus personajes y la coexistencia de mundos paralelos, por sobre la acción pura.
Cuando en el final de la primera temporada de Fringe se mostró al mÃtico William Bell, los nerds del mundo entraron en éxtasis: el personaje, clave para la mitologÃa de la serie, es encarnado por el mÃtico Leonard Nimoy (Spock, en todas las series y pelÃculas de Star Trek). Es con esa revelación en mente que, en su segunda temporada, Fringe busca desarrollar un poco más a sus personajes, dejando levemente de lado la entrega de acción. AsÃ, en el primer capÃtulo de la nueva temporada podemos ver a la agente Olivia Dunham (Anna Torv) postrada en una cama, manteniendo Ãntimas conversaciones con Peter Bishop (Joshua Jackson). Esta simple escena nos muestra un claro contraste con las dos horas de persecuciones y explosiones que contenÃa el primer capÃtulo de la temporada anterior.
Pero más allá de la intimidad de sus personajes, en lo que viene de Fringe se va a explorar la existencia de universos paralelos, otro tema clásico de la ciencia ficción. Todos los fenómenos paranormales que investiga la agente Dunham ocurrirán en medio de esta dualidad de mundos poco conocidos.
SerÃa fácil justificar el giro más profundo que toma la serie en su segunda temporada con la frase “es que la hizo J.J. Abramsâ€. Pero serÃa injusto, porque ignorarÃa el trabajo que han hecho los guionistas Roberto Orci y Alex Kurtzman, los mismos que escribieron el remake de Star Trek dirigido por Abrams. Si bien los ratings no están acompañando la dirección más oscura de la serie, el giro creativo es uno que vale la pena ver.
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