Reporteado por: Gonzalo Middleton En categorÃa: Tiempo libre
Hace pocas semanas el grupo británico Arctic Monkeys lanzó Humbug, su último y esperado trabajo de estudio. Un experimento cuyo resultado es un tercer disco con menos ladrido pero más mordida que sus predecesores.
Hambug es una propuesta distinta de los Arctic Monkeys que se aleja de sus dos discos anteriores, que tenÃan una energÃa y un sonido rockero muy bailable y fresco. Es una evolución que no reniega de su inicio exitoso, sino que añade profundidad a sus composiciones, quizás con el afán de escapar de la comodidad de la fórmula probada.
Fue la oportunidad para experimentar y trabajar con el vocalista de la banda Queens Of The Stone Age, Josh Homme, y la producción de James Ford. Influencias que dan a este disco un sonido oscuro y maduro, que ha generado desilusión entre los fans que esperaban un trabajo lleno de hits pegajosos –similar a las primeras entregas. Por el contrario, se encontraron con canciones pesadas para digerir, pero que una vez que se escuchan un par de veces, finalmente, deslumbran.
Es cierto que cambiaron, pero también es cierto que estas nuevas canciones ganarán adeptos que aprecien la versatilidad de un disco que pierde en encanto, pero que gana genialidad con cada repetición. Los cambios en el timbre y la manera en que Alex Turner entona las letras, y la forma más sucia con que Jamie Cook toca su guitarra, hacen el truco. La virtuosidad del baterista Matt Helders es tema aparte. En “Pretty Visitors†es simplemente una bestia con las baquetas, y en todo momento sus originales redobles se enlazan perfectamente con el bajo de Nick O’Malley.
Los temas de Humbug son tan diversos que en varias ocasiones llegan a sonar como bandas diferentes. “Cornerstone†es una balada que tiene un estilo entre los Beatles y los Stones, con buenos arreglos y teclados. En “Dance Little Liar†el ritmo potente vuelve. Hay una tensión, un presentimiento. Es una canción que se construye de manera elegante hasta llegar a un agresivo final de explosivos riffs de guitarra. El single “Crying Lighting†es una canción poderosa, aunque “Potion Approaching†le arrebata el dominio de esa categorÃa mezclándose además con un segmento de onda The Doors cerca del final. Con “My Propellar†el tono suave y misterioso de la canción despega y divide la composición en dos.
Es un disco genial, sombrÃo, psicodélico, hipnótico y original, para apreciar lentamente y admirar por mucho tiempo. Más para el after que para el carrete bailable. Una joyita única que a algunos fascinará y que a otros decepcionará. No se puede siempre dejar feliz a todos.
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