Reporteado por: María José Ochagavia En categoría: Sociedad
Durante el día, el barrio Brasil aún conserva un temple familiar y tranquilo. Sin embargo, en la noche el panorama cambia. Hace 7 años, con el aumento en la entrega de patentes de alcohol, comenzaron los reclamos por el ruido excesivo, los desórdenes en la plaza y los asaltos frente a guardias y policías. Con sus dos caras, este tradicional barrio sigue siendo uno de los más representativos del carrete.

Paulina Clark, productora del Galpón Víctor Jara, prende un Marlboro, nerviosa. Cuenta cómo la semana pasada unos delincuentes asaltaron a un amigo en la plaza Brasil, pegándole hasta robarle. Luego, con impotencia, asegura que los de Seguridad Ciudadana leían un libro en la caseta de vigilancia instalada en el lugar y que los Carabineros esperaban tranquilos a que el incidente terminara para acercarse a ayudar al afectado.
Sin embargo, en el día el panorama es distinto. Dar un paseo por las calles permite ver la variedad de personas y locales (ver recuadro) que dan vida a este barrio. Con dos estaciones de metro cerca, Los Héroes y Cumming, Brasil se levanta, convirtiéndose en el rincón predilecto de escolares, turistas, oficinistas, inmigrantes y universitarios, en busca de un buen trago y un rato de distensión.
En las tres cuadras que separan la plaza Brasil de la Alameda abundan las tiendas de repuestos automotrices, almacenes y picadas. Las palmeras se mezclan con los característicos juegos infantiles de la plaza, de colores rojo, amarillo, verde y azul. El sonido de los autos y bocinas se mezcla con el reggaetón y con Fito Páez, que suena en algún bohemio café.

Foto: Labbé y Lasa/Km Cero
La plaza, según los vecinos, sigue igual que hace 30 años; lo único que ha cambiado son los coloridos juegos para niños que se ven a lo largo y ancho de la misma. Una mujer leyendo un libro de Pablo Simonetti, dos pokemones conversando en una banca y un caballero sesentón dando de comer a un sinfín de palomas, completan el cuadro durante las mañanas.
Cambio de matices
En el barrio Brasil hay de dulce y de agraz: en los últimos años ha sufrido una metamorfosis que algunos tildan de lamentable.
Aliro Vergara (70) vive en la calle Huérfanos desde hace más de 20 años. Conoce cada centímetro del barrio como la palma de su mano y rememora los tiempos en que era sinónimo de tranquilidad: “El Brasil de antes no es el de ahora. Antes era más sereno, más familiar, mientras que ahora hay mucho ruido, peleas, alcohol”, declara mientras pasea a Billy, su Yorkshire, por la plaza.

Foto: Andriguetti, Ramirez y Vial/Km Cero
La calma y la paz del día se diluyen cuando cae el sol y el panorama se tiñe con otros matices. Alrededor de las ocho de la noche el Barrio Brasil empieza a cambiar. El tranquilo paisaje empieza a desdibujarse en medio del ruido y la música estridente. Desaparecen los adultos y son los jóvenes quienes se toman la plaza y las calles aledañas: Compañía, Maturana, Huérfanos y la avenida Brasil.
En el año 2002 comenzaron los problemas por el aumento en la entrega de patentes de alcohol, según los vecinos, lo que ha motivado sus reclamos.
Alcohol en el barrio
Los visitantes y residentes cercanos a la Plaza Brasil se quejan incansablemente de los desórdenes y riñas que se desarrollan noche tras noche. En 2005 un grupo de locatarios del sector se organizó para pedir al alcalde de ese entonces, Joaquín Lavín, la restricción en la entrega de patentes de alcohol en el barrio y la eliminación de la “chela a luca”, una promoción de una cerveza de litro por $1.000 que implementaron algunos locales del sector. Así se esperaba restringir la venta de alcohol y evitar que Brasil se convirtiera en otro Bellavista, con el consiguiente aumento en los robos y asaltos.
“Sobre todo los viernes y sábados se junta gente bien malacatosa a tomar en la plaza. Esto nos afecta como local porque los clientes pasan de largo cuando ven a personas de mal aspecto en la entrada”, comenta Germán Navarro (42), maître del restaurant Juan y Medio inaugurado hace poco en Huérfanos, al costado del Galpón Víctor Jara y frente a la plaza.
Sara Ahumada, presidenta de la Junta de Vecinos del barrio, concuerda en que el gran número de locales con patente de alcohol influye en la cantidad de ebrios en las calles y en la plaza, lo que produce riñas y desórdenes, pero no cree que sea asunto de prohibir estas patentes. “La Municipalidad no puede negar patentes porque es un asunto de trabajo. La gente invierte y trabaja en ellos”, dice Sara. Por eso los vecinos han acordado ciertas reglas con los locales cercanos a la plaza para evitar más reclamos. Por ejemplo, a cierta hora los mozos deben cerrar las puertas para no hacer ruido y dejar de arrastrar estrepitosamente las sillas y mesas al interior.
Los orígenes del Barrio Brasil
La Avenida Brasil nació como la primera ruta hacia Valparaíso en 1900 y se transformó de inmediato en uno de los sectores más elegantes de comienzos del siglo XX, núcleo residencial de la aristocracia chilena. La plaza que lleva el mismo nombre fue construida por la Municipalidad de Santiago el 20 de enero de 1902 en honor a los lazos de amistad que existían con dicha nación.
Las familias más pudientes de la capital fueron las encargadas de levantar las casas que aún se ven en el barrio, hoy más desgastadas y con uno que otro graffiti en sus fachadas, pero que aún son un buen exponente de la arquitectura neogótica y neoclásica de la época.
Sin embargo, a mediados de siglo, la clase alta emigró hacia el sector oriente. Sus casas fueron arrendadas, principalmente, como hospedajes para turistas y estudiantes, con lo que se desencadenó un proceso de deterioro hasta el día de hoy. De esta forma, el sector se fue convirtiendo en un barrio principalmente universitario y en un foco de atracción para los turistas, debido a la apertura de una cincuentena de bares, pubs y restaurantes.
Eduardo Botetano, coordinador de seguridad comunal de la Municipalidad de Santiago, tampoco culpa a los locales por el alza en las denuncias por desórdenes y delitos. “Indudablemente han aumentado las denuncias en este último tiempo, pero no por los locales, sino por la cantidad de ebrios en la Plaza Brasil”, explica Eduardo. La Municipalidad de Santiago no puede negar patentes de alcohol en este barrio mientras los locales cumplan con los requisitos para obtenerla, razón por la que hay tantos locales de este tipo en el sector. Hasta el año 2008 se siguieron entregando patentes a quienes cumplieran, pero este año eso cambió.
Botetano explica que la Municipalidad se dio cuenta de que había un exceso de locales con expendio de alcohol y alimentos, por lo que afirma que en 2009 no se han entregado nuevas patentes de alcohol en el barrio. “Los problemas no los generan los locales, sino las personas que consumen alcohol en exceso”, dice la autoridad municipal. Para esto se han elaborado planes de seguridad para evitar las riñas y desórdenes que generan los ebrios en el lugar, en conjunto con Carabineros y Seguridad Ciudadana.
Las sombras de Brasil
La delincuencia es otra de las problemáticas que ha llegado para quedarse. Se percibe en los comentarios de vereda y en experiencias como la de Paulina Clark. “Tipo cuatro de la mañana, cuando salgo del trabajo, siempre veo a alguien gritando que lo asaltaron, que le pegaron. Los flaites se quedan esperando a que las personas salgan de los locales y ahí los toman, les roban y les pegan”, cuenta Paulina.
Debido a esto los vecinos han organizado campañas de prevención de delitos y riñas, como la del Conace que informa acerca del alcohol y las drogas y marca presencia en la plaza en horas de la noche. El 17 de septiembre se instaló un móvil que se pone de jueves a sábado en la plaza, entre las 10 de la noche y las cinco de la mañana, para informar a los jóvenes que carreteen en el lugar y asistir a aquellos que se sientan mal debido a la ingesta excesiva de alcohol. La campaña dura hasta febrero próximo.

Foto: Labbé y Lasa/Km Cero
Eduardo Botetano dice que los mayores problemas por ebriedad y riñas son a la salida de los bares aledaños a la plaza y del Galpón Víctor Jara. Es por eso que se aumentó la seguridad con casetas y rondas de Seguridad Ciudadana. Según él, actualmente hay cinco patrullas que se reparten en tres turnos durante el día y la noche, los días hábiles y los fines de semana.
Sin embargo, la teoría dista mucho de la realidad: después de las siete de la tarde, el móvil brilla por su ausencia, según los vecinos. Reclaman porque se ven las patrullas muy pocas veces al día y porque cuando están es poco lo que hacen para detener los delitos y desórdenes.
“Nosotros vemos como tres asaltos por noche los fines de semana, sobre todo después de las 12 a.m. Los que asaltan son cabros jóvenes que no superan los 25 años y andan en busca de dinero y objetos de valor”, aclara Manuel Barrientos, encargado del stand de Seguridad Ciudadana en la plaza Brasil desde hace seis años.
Manuel dice que Seguridad Ciudadana tiene estrictamente prohibido intervenir en las riñas y desórdenes. Su función se limita a ayudar a los afectados, llamando a ambulancias, Carabineros o prestando primeros auxilios. Manuel explica que ellos no están preparados para intervenir en asaltos y que si lo hicieran correrían peligro. Por esta razón, la labor de la institución es meramente de vigilancia, pero no de control efectivo en el momento de los hechos. Sara Ahumada, la presidenta de la Junta Vecinal, coincide en que estos guardias no intervienen activamente en los conflictos, pero sí actúan como vínculo entre los vecinos y Carabineros.

Eduardo Botetano, en tanto, asegura que las rondas de Seguridad Ciudadana se cumplen y la intervención en los delitos también: “Los registros de procedimiento actúan cada vez que se ve flagrancia. Siempre”. Esto contrasta con casos como el de la mesera Paulina Clark, en que los guardias de Seguridad sólo asistieron a su amigo una vez terminado el asalto, dejando escapar a los delincuentes.
Por lo mismo, hoy las esperanzas están puestas en el municipio y en Carabineros, para que se creen planes que puedan hacer efectivo un mayor control, especialmente durante las noches y fines de semana. Sin embargo, las autoridades piden a gritos a los visitantes y residentes que tengan cuidado, que tomen las precauciones necesarias para así evitar futuros malos ratos.
Los encantos del Barrio Brasil
El barrio Brasil se ha transformado en el lugar de la capital donde convergen la conversación nocturna en bares y restaurantes, el carrete y los eventos musicales organizados por el Galpón Víctor Jara. Las personas llenan sus cafés de tarde y en la noche el público llega a disfrutar de una variada gastronomía. Aquí te damos algunas alternativas de la oferta que puedes encontrar:
Restaurantes
Cara de Palo (Ricardo Cumming 97): su especialidad son las carnes tradicionales y exóticas.
Il Giocatore (Erasmo Escala 2321): las únicas pastas artesanales del barrio.
Ocean Pacific´s (Ricardo Cumming 221): con una decoración única, ofrecen pescados y mariscos.
Squella (Ricardo Cumming 94): ostras y langostas de exportación.
La Castellana (Brasil 201): chorrillanas y tablas en un ambiente juvenil.
Plaza Garibaldi (Moneda 2319): comida mexicana a precio módico.
Cafés
Café Brasil (Ricardo Cumming 562).
Barroco Café (Compañía 2085).
El Café (Huérfanos 2064).
Café Cronopios (Av. Brasil 327).
Pubs
Baires (Av. Brasil 255): sushi con estilo.
Santo Barrio (Av. Brasil 109): las mejores chorrillanas de Brasil.
Litros (Compañía 2201): happy hour en tragos y pizzas a la piedra.
La Cafetera Rock (G. Riquelme 331): happy hour en cerveza para universitarios.
Sité Restobar (Esperanza 320): cervezas y tablas con música de los ‘80 y ‘90.
Cultura
Corporación Cultural Matucana 100 (Matucana 100): teatro, cine, música y danza.
Galpón Víctor Jara (Huérfanos 2136): cumbia y bandas chilenas.
Encuentra más información del barrio y sus actividades acá
10 comentarios Etiquetas: Barrio Brasil, chela a luca, conace, delincuencia, Galpón Víctor Jara, Junta de vecinos, María José Ochagavía, Matucana 100, Municipalidad de Santiago, patentes de alcohol, Plaza Brasil, seguridad
tengo 67 años, recuerdo haber visto las últimas victorias frente al teatro (cine) Alcázar, desde donde después corrieron los carros o tranvias electricos, también los trolebuses, los mismos que actualmente circulan en Valparaiso.
Los colegios nada de emblematicos pero si, decentes, por nombrar algunos en donde se formaban las juventudes del barrio; El colegio de los hermanos Maristas, en calle Maturana, Las religiosas Carmelitas en Compsñia esq. Bulnes; el liceo Amunategui en Portales, La Preciosa Sangre frente a la plaza, La escuela Parroquial de los frailes Capuchinos (San Antonio der Padua, donde estudiabamos los mas pobres) pero no menos decentes que los anteriores. también la escuela Andacollo del próximo y rival en muchos juegos me refiero al barrio Yungay….en fin.
Alrrededor de las 19:00 hrs. era el encuentro de toda la juventud en los obligados paseos alrrededor de la plaza si tenias interes en alguna vecina. también recuerdo los bailes en plena calle Brasil con müsica frente al teatro Alcazar, existia también el cine Brasil (Huerfanos esq Brasil)…excetera…tengo muchos mas recuerdos hermosos de mi niñez y juventus en mi querida Plaza Brasil (Las pichanagas con pelota de trapo(calcetin), el trompo, las bolitas )los tres hoyitos) y un monton de exceteras…….Hoy vivo en Puente Alto y Siempre recuerdo mi Plaza Brasil.
amo este barrio; yo naci y me crie en los alrrededores naci en” Camin” con Agustinas jugue en la plaza toda mi vida…. son mis mejores recuerdos….los Domingos se llenaba de niños jugando toda la tarde en los columpios… familias enteras….hoy vivo en un barrio en donde nadie se conoce.. nadie se saluda …y lo unico que importa es trabajar y trabajar…….
Yo desde qe naci soy de este barrio ! Y tengo 12 años no mas Me lo conozco como mi plma de la mano
Es mu bqn Pero en la noche es mega peligroso pero igual es mega bqn xd !
la raja,
PD: NO MUERA NUNCA LA BRASIL!!!
Yo vivo en el barrio brasil, es bello, entretenido, pero es cierto, tiene sus cosillas feas, y no están dadas especialmente por los locales establecidos y sus cuantos borrachos, sino por los borrachos más trasnochadores usuarios de los bares clandestinos que hay en el barrio.
Sin ir más lejos, en almirante barroso, casi llegando a huérfanos hay uno que abre sus puertas muy tarde para el ingreso de metaleros y las abre para echarlos a la calle entre las 10 de la mañana y el medio día. Las peleas son tan recurrentes como los restos de botellas y vasos plásticos tirados en la vereda, el olor a orina acompaña al cristo de la basílica del salvador, que ya no recuerda que alguna vez por allí olía a flores.
Este sucucho, llamado por algunos “la liga de la justicia”, buscando la tranquilidad de los vecinos-espero- ha sido clausurado en un par de ocasiones, pero al parecer la multa es tan miserable que a los dueños no les cuesta nada sacar el letrero y romper los sellos durante la noche, y cuando terminan “la jornada de trabajo”, poner otro sello, muy parecido al original, pero que por unas pocas monedas se compra en cualquier sodimac.
Ojalá las autoridades se fijen más en esto, estamos perdiendo nuestro barrio.
Toda mi vida quise vivir en el barrio Brasil , hasta que cumplí mi sueño ya que siempre me ubiqué cercana al barrio, cuando logré vivir en Catedral con Maturana, ya todo había cambiado, robos, asaltos, peleas, riñas, era pan de cada día o de cada fin de semana, mi desilución fue muy grande , a tal punto que tuve que emigrar de allí porque ya el tema ha pasado a mayores, ya que en este reportaje nadie da el número de personas que ha muerto o estuvo a punto de hacerlo entre medio de la delicuencia y lo malo que se puso el barrio, llegó mucha gente de buen nivel y ahora la mayoria hemos emigrado . NAdie le quiere poner el cascabel al gato , pronto toda esa zona será parte de la “legua chica” que se ha formado cercano al Barrio Brasil. Lo lamento por la gente que sigue allí, yo todavía con la pena de haberme ido, pero era eso o la seguridad mia y de mi grupo familiar.
De todas maneras, “Larga vida al Barrio Brasil”, lo deseo de todo corazón, a pesar de no estar más por allá.
Pero hasta cuando en todos los lugares no se abla mas que de la delincuencia que nos tiene atrapados y entre rejas y nuestras AUTORIDADES no les ineresa que le ocurra con la gente honesta y trabajadora de mi Pais HASTA CUANDO a quien recurrimos
Imposible olvidar el barrio Brasil en donde viví entre los 15 y 18 años (1973-1976) … años terribles … me toco ver los aviones que borbardearon la moneda … despues a las 9 de la noche había que estar encerrado . Calle Rosas con Maturana , ahi en un casa antigua inmensa que cuidaban mis viejos , de dos patios, cuatro baños baños, 20 piezas . Mis juegos en la plaza , guerra de terrones juegos a la pelota sobre el cesped entre palmeras y la infaltable caminata diaria hacia el liceo de aplicación … frente a la plaza por Maturana cruzaba la mirada con una niña que se asomaba siempre cuando yo pasaba … nos poniamos colorados y nunca nos hablamos … era hermosa.
Me toco trabajar directamente en el barrio Brasil años atrás por temas de Seguridad. Trabajo en una Institución destinada a investigar temas vinculados a delincuencia.
Tristemente, les debo confesar que las autoridades no consideran gravitante el problema de la delincuencia en el barrio Brasil. Prefieren centrarse en el centro, Meiggs y el persa Bio-Bio.
La única forma que tiene los vecinos para solucionar en parte el tema de la delincuencia es haciéndose escuchar con las autoridades competentes. Presionen al Municipio para que se coordine con la Fiscalía. Carabineros señores… sigue ordenes, nada más.
Un abrazo a los residentes de ese mítico barrio.
Deseamos contactar con personas vinculadas durante su vida al Barrio Brasil y que quieran contribuir compartiendo sus recuerdos para rescatar la historia del barrio.
Los interesados pueden escribir a nuestro correo y nos pondremos en contacto a la brevedad.
Centro Cultural Plaza Brasil
ccplazabrasil@gmail.com