Reporteado por: Tania Opazo En categorÃa: Tiempo libre
Para los nostálgicos que no consiguieron saciarse de los sonidos y aromas durante los tres dÃas de celebración, existen lugares en Santiago donde pueden celebrar las gloriosas fiestas patrias durante todo el año.

Gentileza Fonda Permanente La Popular
Ramada sin ramas: La Popular
Ni siquiera los que sucumben a los efectos de la chicha chocan con la Virgen de Lourdes que está instalada al centro del escenario de la Fonda Permanente La Popular. Su presencia evita, según la tradición popular, que entre tanto baile y alcohol a alguien se lo lleve el diablo y empiece una pelea. Es algo que nunca ha pasado.
Desde enero de este año, todos los viernes y sábados, el carrete dieciochero se instaló en el Sindicato de Trabajadores de la Construcción (Serrano 444). Su creador, responsable y cajero es el actor Eduardo López. Fue con sus compañeros de la compañÃa Planeta Teatro que se atrevió a poner el proyecto en marcha: “Nos dio que querÃamos hacer una fiesta. TenÃa que tener cueca, y como no somos puristas, también tenÃa que tener cumbia. ¿Y esto qué era? ¡Una fonda!â€, cuenta López acerca del origen de esta idea. La propuesta estuvo en el aire hasta que el sindicato recibió a la fonda en su local.
La idea era darle un espacio a la gente para pasarlo bien, para mantener el espÃritu alegre del 18 y recuperar el folclore popular. La Virgen de Lourdes, al medio de la pista de baile cubierta de aserrÃn, es la testigo de todos quienes agitan su pañuelo ante un pie de cueca y de los que bailan como locos al ritmo de la cumbia.
La reacción del público les ha confirmado que la gente querÃa un espacio alternativo a los tÃpicos lugares de carrete: “A veces quedan 200 personas afuera y no se quieren ir. Hay que tirarles agua calienteâ€, bromea Eduardo. El lugar tiene capacidad para 550 personas y los comensales son bastante diversos. Personas de entre 20 y 40 años se pasean por el lugar, fanáticos y curiosos de la cuecas y las cumbias populares, e incluso se han vistos reggeatoneros y pokemones asomándose a este submundo dieciochero, que sólo tiene septiembre en su calendario.
Esta reunión de distintas edades y gustos en la Fonda Permanente, según Eduardo se debe a que hay una identidad popular común que sale a la luz. “HabÃa que devolverle el folclore al pueblo, escuchar la cueca que habla de la gente, no sólo la que dice mira que es linda mi tierra y habla del paisaje y los caballos, sino la que habla de nosotros y de lo que somosâ€, cree López. Por ese afán de unir a las personas es que sólo hay mesones largos en el local. “Ya al segundo terremoto la conversación fluyeâ€, asegura Eduardo.
El menú de La Popular también fue construido en pos de la variedad. Además de la chicha –que tuvieron que ir a buscar fuera de Santiago en plenas vacaciones de verano–, la carta incluye los clásicos arrollados y anticuchos y también otros manjares no tan tÃpicos, como las empanadas vegetarianas.
¿Cuánto durará el jolgorio? Eduardo cree en la teorÃa que tiene el grupo de cueca Las Niñas: “Ellas creen que está moda, que este boom del folclore, de recuperar lo chileno y lo popular, va a durar lo que dure el Bicentenario. Pero nosotros queremos mantenernos y fomentarloâ€, promete. Hasta que a todos se les gasten los zapatos de tanto bailar.

Foto: Sebastián Lehuedé
La tradición que no se rinde: Huaso Enrique
Era el año 1952, y desde el comedor del antiguo Huaso Enrique (Maipú 447) se podÃa ver a su dueño, Enrique Araya, faenando los animales, haciendo el arrollado, las prietas y las longanizas, como si fuera un espectáculo. El local ahora se ubica al frente, en Maipú 462, pero el legado sigue. Hoy lo administra Carmen Araya, hija del Huaso Enrique, quien aún cocina el famoso Plato Huaso creado por su papá: costillar, arrollado, longaniza, prieta, chuleta y agregado, una delicia para dejar satisfecho a cualquiera.
El show ya no es faenar a los animales, pero el espÃritu es el mismo: gente reunida en torno a la comida chilena y el folclore. Porque, además, don Enrique era músico y cuando sus amigos lo visitaban tocaban cuecas para el público. Asà los recuerda Carmen. Tras la muerte de padre y de sus dos hermanos mayores, ella se ha encargado de mantener en pie el restaurante que su familia creó hace 57 años.
En el escenario –apodado por Carmen como “el Festival de Viña del folcloreâ€â€“, hay fotos colgadas con la historia de la familia y de los artistas que han ido a tocar. Hay grupos de cueca, como Las Peñascazo, que van al Huaso Enrique a lanzarse a la fama y otros se consagran en el lugar, como La Gallera, que toca todos los jueves en el lugar. Cualquiera sea el caso, el resultado es el mismo: un local repleto –con las mesas llenas y gente de pie–, que con un pañuelo, una servilleta o simplemente la imaginación, se las ingenia para bailar una cueca, sea chora, cuica, tradicional, urbana o del nombre que sea.
El jueves es el dÃa de los jóvenes, pero hay un viejito que no falta y que, según Carmen, incluso llama para avisar si no puede ir. “Tenemos un público fiel, gente de la casa, pero siempre están llegando personas nuevasâ€, dice. El local se esfuerza por mantener la intimidad caracterÃstica del Huaso Enrique: un lugar donde hasta el más inexperto se atreve a dejar el pudor de lado y bailar, aunque haga el ridÃculo. Simplemente porque está en el legendario Huaso Enrique.

Foto: Criss Salazar /Urbatorium
El teatro del terremoto: Las Tejas
Dulce, demisec y seca. Ésas eran las variedades de chicha que ofrecÃa la famosa chicherÃa popular Las Tejas en sus inicios. Hoy, 55 años después, la gente acepta cualquiera con tal de disfrutar del espÃritu del lugar: un amplio local ubicado en el antiguo Teatro Roma (San Diego 236), ambientado con los ritmos del folclore chileno, y decorado con hermosos murales que, a pesar de que algunos están descascarados, evocan la tradición y la cultura chilena.
Llena de banderitas colgando de las paredes, Las Tejas tiene el espÃritu de una fonda citadina que recibe a un numeroso y variado público: trabajadores del centro a la hora de almuerzo, estudiantes universitarios en las tardes y asiduos a la cueca las noches de los fines de semana.
Además de los eventos de cueca y encuentros folclóricos que hay los viernes en la noche, la música siempre está presente en Las Tejas. Don Egidio Altamirano toca el acordeón hace 25 años en el local. Él es el encargado de ponerle ritmo a los perniles, arrollados y terremotos que ofrece la carta. “Una picada que rescata todo lo chileno, donde se come por poco dinero buena comida nacionalâ€, resumen Cristián Lira, administrador del lugar.
Pero no vayas a organizar un carrete nocturno a Las Tejas porque, como explica Lira, éste es un restaurante de dÃa. Está abierto hasta las doce de la noche de lunes a viernes, hasta las siete los sábados y los domingos está cerrado.

Foto: Tania Opazo
Del antiguo Santiago: Comercio Atlético
El piso de maderas crujientes que hay en el Club Deportivo y Social Comercio Atlético (San Diego 1130) parece cantar el ritmo de las cuecas. Es un sitio casi escondido. Sólo un cartel de cerveza Báltica que cuelga afuera y una pizarra donde se anota todos los dÃas el menú ejecutivo, anuncian su presencia: atún con salsa verde, costillar al horno, compota de manzana, a sólo $1.650.
El local ocupa un pequeño espacio de lo que fue una gran casa antigua. Los fines de semana el lugar se llena y tienen que correr las mesas para que la gente baile al ritmo de grupos de cueca como Los Chinganeros y Los Trukeros. Porque el Comercio Atlético, que usualmente funciona como restaurante, se revoluciona los fines de semana porque les ofrece el local a los grupos para que organicen sus eventos.
Una tarima recibe a los músicos para hacer el show y unas pequeñas luces de colores iluminan a la estrella de turno. Originalmente el Comercio Atlético era un lugar que reunÃa a los comerciantes del sector de San Diego, pero las cosas han ido cambiando con el tiempo. “Aparece mucha gente joven que le gusta el folclore, bailan cueca toda la nocheâ€, cuenta Germán Meza, actual encargado de la concesión del local.
Ya muchos bailes han pasado por el Comercio Atlético, nacido en el año 1932, pero las mesitas, cubiertas con manteles de tela cuadrillé, aún se llenan de empanadas, perniles, terremotos y pipeños, y don Germán asegura que todavÃa hay cueca para rato.

Gentileza Bar Catedral
La cueca cosmopolita: Bar Catedral
Lejos de las picadas tradicionales, en pleno barrio Lastarria, el Bar Catedral (José Miguel de Barra 407) se propuso brindar un espacio para lo popular, y en particular, para la cueca chilena. Actualmente se lleva a cabo el segundo ciclo, que durará hasta octubre, todos los martes a las 23 hrs., con shows que duran alrededor de una hora. La selección de grupos incluye a los más reconocidos del circuito de cuecas: La Gallera, Las Niñas, Los Porfiados de la Cueca, Félix Llancafil y 3×7 Veintiuna y muchos más.
“Hubo una inquietud, conocimos a gente relacionada con las cuecas y pensamos por qué no rescatar también lo chileno, hacer algo también por el paÃs“, explica Felipe FarÃas, quien trabaja en el local. Por eso, entre las copas relucientes que se ven sobre las mesas, han captado no sólo al clásico público cuequero, sino a también a personas que, a pesar de sus gustos diferentes, no se han podido resistir a la curiosidad de lo chileno.
El lugar se llena y, aunque no tienen menú criollo, nunca falta el Terremoto y su buena botella de vino. “Sin vino no hay cuecasâ€, dice Felipe. Por eso, ni siquiera el Bar Catedral, tan lejano al estilo tradicional chileno con sillones de cuero y mesas sofisticadas, ha podido resistirse al influjo dieciochero.
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2 comentarios Etiquetas: 18 de septiembre, 18 permanente, Bar Catedral, Chile, Comercio Atlético, fiestas patrias, Fonda Permanente La Popular, Huaso Enrique, Las Tejas
Ke buenas las notas, escribo para contar ke ahora la fonda permanente la popular esta en bandera 848
llegando a san Pablo y cerquita de la piojera esta rebuena, se baila toda la noche cumbias y cuecas con banda en vivo todos los sábados.
Saludos.
hola por favor necesito ayuda donde se puedes conseguir diseños de manteles dieciocheros antes del 15 de septiembre? me dicen x favor……………………