Reporteado por: Diego Zúñiga En categoría: Tiempo libre
Fue una de las promesas de la poesía chilena en los ochentas, pero a sus cortos 25 años dejó de existir. Toda su obra, plagada de tristeza, fue reunida por su padre en Ciudadano y hoy, 26 años después, Tajamar Editores sacó una versión nueva y más completa.
Es difícil no pensar en el momento histórico que le tocó vivir a Armando Rubio mientras uno lee Ciudadano, su libro recién reeditado. Un joven sombrío, silencioso, mustio, podríamos decir, recorría las calles de la capital en plena dictadura militar, mientras escribía los poemas que compondrían Ciudadano. Difícil resulta el ejercicio de no pensar también en la propia historia de Rubio, en la tristeza inacabable y su modo de ver el mundo. Es difícil no pensar en su muerte prematura, a los 25 años. Es difícil leer sus poemas ajenos a su vida y a lo que ocurría en el país, a pesar de que su poesía hablara de otra cosa: de una pena eterna, de un hombre que buscaba respuesta en la figura de un Dios escurridizo. “Además,/ a mí me gustaría/ estar siempre buscando a Dios”, escribe en el poema “Renunciación”.
Pero volvamos: Ciudadano se publica originalmente en 1983, tres años después de la muerte del joven poeta, y recopila una serie de textos que muestran una visión alejada de la dura realidad que se vivía en ese instante. No hay poemas “comprometidos con la realidad del momento”, sino las confesiones de una voz consumida y agobiada por la realidad en sí, por el hecho de existir: “El hombre cansado/ apoya su cabeza/y dice:/ está todo dicho/ ahora voy a dormir”.
Ese hombre del que se habla es el que recorre todo Ciudadano, un hombre anónimo cuya angustia le resulta más compleja que la realidad en la que está inserto: “Yo no soy nada/ nada más que esta cédula de identidad/ que hasta el más ingenuo policía pone en duda”. Ese constante cuestionamiento de la identidad cruza a estos poemas, que están más cercanos a la simpleza de Teillier que a la densidad de Lihn.
Poemas de una voz joven, incomprendida, cansada, que deambula por una ciudad triste, y que ahora Tajamar Editores reedita, con mucha prolijidad, incluyendo algunos poemas dispersos que quedaron fueran de la primera edición. Esta nueva versión le hace justicia a una de las voces poéticas chilenas que más prometían durante los ochenta, y que acabó, de forma inexplicable, luego de caer desde el sexto piso de un edificio santiaguino. Un final que, de alguna forma, se escribió antes de ocurrir: “tendré vida cara con un final de perros:/ o sea que no pienso morir como Dios manda”.
Ciudadano y otros poemas
Armando Rubio
Tajamar Editores
$8.330 en Librería Antártica
1 comentario Etiquetas: Armando Rubio, Ciudadano, Ciudadano y otros poemas, Diego Zúñiga, literatura, poesía, poesía chilena, reseña libro, Reseñas, Tiempo libre
Se hace demasiado hincapié en el carácter apolitico de la poesía de Rubio, cosa que, a estas alturas de la historia, importa poco o nada. Además, no tiene ninguna conexión con Teillier.
Me hubiese gustado ver un enfoque mayor en la voz del hablante. Que, más que un joven o un adulto, era una especie de peter pan triste y desengañado en medio de un Santiago indiferente y a veces hostil.