Reporteado por: MartÃn Venegas En categorÃa: Sociedad
El problema de las ruidosas moscas que chocan una y otra vez contra ventanas cerradas se ha resuelto siempre pensando únicamente en los humanos. Salvo ecologistas conscientes que abren sus ventanas para que las moscas encerradas vuelen en libertad, la solución más común ha sido darles muerte con veneno en aerosol o un matamoscas.
Para afrontar la situación propongo una alternativa que respeta el derecho a la vida. Mi método, que beneficia a moscas y personas, bien implementado solucionarÃa el problema para siempre. La idea es simple, consiste en enseñar a las moscas a relacionarse con el vidrio. El siguiente párrafo se dirige a ellas, los humanos pueden saltárselo:
¿Le ha pasado alguna vez que en su vuelo se interpone una superficie frÃa e invisible que no logra traspasar? No puede creer que tantos ojos se equivoquen al mismo tiempo y vuelve a intentarlo, hasta descubrir que lo mejor es rendirse y no hacer nada ante el misterioso lÃmite. Esta barrera está hecha de un material llamado vidrio. Se encuentra casi siempre en las ventanas, esos espacios que tienen los humanos en las paredes de sus casas para que pase la luz, el aire y usted. Lo que hace el vidrio es transformar las ventanas en paredes transparentes. Es difÃcil entenderlo, pero significa que de todas las funciones que tienen las ventanas, sólo queda el paso de la luz; o sea que nadie puede atravesarlas, por mucho que usted se esfuerce en ello. Entonces, lo mejor que se puede hacer ante una ventana cerrada en el camino es buscar otra que esté abierta. Si no se encuentra, es recomendable esperar junto al vidrio hasta sentir que llega aire por él, signo de que la ventana está abierta y se puede salir por ella.
Pido difundir el párrafo anterior en lugares concurridos por moscas como carnicerÃas y basureros. Quizá dé buenos resultados cubrir la hoja escrita con una fina capa de excrementos frescos; no he probado el sistema, pero en teorÃa deberÃa atraer a nuestro público.
Algunos que prefieren la crÃtica a la acción han hecho notar que mi método es inútil, pues las moscas no saben leer y por mucho que se dediquen a observar nuestras letras, nada aprenderán. Dejo a entrenadores de animales la tarea de alfabetizar a los insectos para que entiendan mi escrito. HarÃan un bien al mundo de los humanos y al de los insectos, que finalmente es uno solo y a todos conviene mantener en armonÃa.
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5 comentarios Etiquetas: Ficción, MartÃn Venegas, moscas, Objeto Cotidiano, vidrio
Cuek! llegue pensando que habrian publicado algo mas inteligente, ahora me doy cuenta que solo perdi mi tiempo.
Te felicito por tu actuación tan real!jajaja.
Encuentro que si los entrenadores de animales hicieran lo que pides, tu texto serìa todo un èxito. Salvarìas muchas vidas y te harìas millonario (si patentas el mètodo de alfabetizaciòn para insectos).
Super buena la noticia, ja.
Si lo van a dejar impreso en la ventana, talvez habria que imprimirlo en letra bien chiquitita.
Buena Martin,Felicitaciones.
cuack!