Reporteado por: Diego Zúñiga En categorÃa: Sociedad
Hay algo en los espejos que genera terror. Quizá tiene que ver con el tema del doble. De verse cara a cara. De que exista la posibilidad de que haya otra realidad.
Ya desde la antigüedad, el espejo surgió como un elemento enigmático para las diversas civilizaciones. La posibilidad de reflejar otra realidad generaba cuestionamientos importantes. De ahà que en distintos soportes de piedra quedaran registradas las imágenes de hombres y mujeres observándose con cara de asombro.
La historia del espejo, de esta forma, seguirÃa un camino complejo, perdiendo importancia durante la Edad Media, y regresando en gloria y majestad durante el siglo XVI, cuando pasarÃa a ser parte de la decoración. Sin embargo, su importancia histórica y literaria regresarÃa en el siglo más horroroso del que se tengan registros: el siglo XX.
Varios son los autores que durante el siglo pasado se detuvieron en la figura del espejo. El caso más conocido es el de Borges, quien lo convirtió en una de sus principales obsesiones, y lo juzgó abominable, por multiplicar el número de los hombres. Sin embargo, el relato más escalofriante es parte de la oralidad alemana, y no son pocos los ancianos de ese paÃs que le dan validez histórica.
Según dicen, la historia la habrÃa contado uno de sus propios protagonistas, un soldado alemán de la Segunda Guerra Mundial, sobreviviente del Bombardeo de Dresde. El relato narra que mientras los aliados arrasaban con la ciudad, un grupo de soldados alemanes logró sobrevivir en los subterráneos de un edificio del gobierno.
Cuando culminaron los tres dÃas de bombardeo, los hombres salieron a la superficie y se encontraron con el infierno. Eso dijo el soldado: el infierno. Caminaron por los escombros con desesperación, buscando gente, animales, algo que les hiciera pensar que todavÃa estaban vivos. Hasta que encontraron el lugar: entremedio de los escombros, una tienda de espejos permanecÃa completamente intacta.
Lo que sigue fue inevitable: los hombres no resistieron verse en esos espejos. Primero vino el llanto; luego, la locura. Los encontraron entre medio de todos los espejos rotos. TenÃan cortes en los brazos, en la cara. Todos sobrevivieron, pero ninguno quiso hablar, excepto el primer emisor de esta historia. Lo que vimos en los espejos, dijo el soldado, eran otras personas, no éramos nosotros. Era otro lugar, no sé cuál, pero era otro.
3 comentarios Etiquetas: Borges, Diego Zúñiga, espejo, Ficción, objetos cotidianos, Segunda Guerra Mundial
Ay Diego, mon amour. ¿Sabási tú que Desespero, uno de los Eternos de la historia de Sandman de Neil Gaiman, opera en los seres humanos a través del espejo? Ella está al otro lado mirándonos, lista para que cedamos ante ella y le imploremos que busque a su hermana mayor, Muerte.
Te faltó esa parte de la literatura de nuestro tiempo.
Pero bueno, qué importa, para eso tenemos a http://60watts.net
el tema de los espejos,siempre a sido un misterio,siempre e creido que ay algo del otro lado observandonos sigilosamente ,avese me imagino que derepente me mirare y vere algo escalofriante
^_^
buenisimo.