Reporteado por: Martín Venegas En categoría: Tiempo libre
Los mexicanos celebraron su vigésimo aniversario en un excelente concierto de tres horas en el Teatro Caupolicán. Revisaron toda su trayectoria pasando por sus etapas de rock pesado, folclórico, experimental y popero. Bromearon, recibieron invitados y dejaron al público totalmente satisfecho en el segundo concierto de su gira “20 años, 20 ciudades“.

Con fotos antiguas de Café Tacvba proyectadas sobre el escenario y una ruidosa composición instrumental, la banda abrió el concierto con un Teatro Caupolicán a oscuras. Las luces y el auditorio se encendieron al seguir, sin pausas, con las potentes “El borrego”, “Pinche Juan” y “No controles”. El rock de sus primeros años iniciaba el viaje por su historia musical. Después de fuertes canciones del disco Cuatro caminos, la agrupación se calmó para cantar con todos el clásico ‘Paparupapa eueo’ de la canción “El baile y el salón”.
“En estos 20 años, muchos personajes de la vida nos han dejado una enseñanza. Otros nos han dejado mucho más, como Los Tres”, dijo el vocalista Rubén Albarrán, frase con la que se ganó definitivamente a la audiencia. Tocaron sus covers de “Amor violento” y “Déjate caer”, la segunda con una coreografía de los cuatro tacvbos que hizo enloquecer al público en el aplauso más largo del show. Ya podían hacer cualquier cosa y estaría bien.
Los chistes, el acento y vocabulario tan de “pinche mexicano güey” en Rubén causaron más de alguna risa entre los asistentes. “El precio por la entrada no incluía el hospedaje para quedarse, ¿eh?”, bromeó cuando pifiaban su primer intento de despedida. Medio en broma y medio en serio, contó que armaron la banda para no sentirse tan solos y para tener amigos, haciendo alusión a los fans, de quienes están muy agradecidos.
El Caupolicán saltó y coreó “Las flores”, con el cantante y violinista mexicano Alejandro Flores, quien también participó en “Ojalá que llueva café”. Su aparición dio paso al folclor de “El aparato”, “Esa noche” y “María”.
Con musicalización de fondo, Albarrán contó recuerdos de sus primeras visitas al país. “Chile siempre estará en nuestra mente”, dijo, ganándose un espontáneo “Cumpleaños Feliz” del público. Vino “Cómo te extraño, mi amor” y la bailada música tropical de “El puñal y el corazón”, mientras por el teatro la gente jugaba con globos gigantes de colores. Café Tacvba dejó el escenario luego de tocar por dos horas en un concierto que hasta aquí ya era perfecto.
Pero la gente quería seguir disfrutando. Y la agrupación cumplió los deseos de sus fans. Volvieron con canciones oscuras de su etapa más experimental, otras poperas del último disco Sino y las esperadas “Eres”, “Chilanga banda” y “La ingrata”. Tocaron dos temas pedidos por el público y presentaron con mucho suspenso a unos sorpresivos invitados: Los Tres, con quienes interpretaron “Olor a gas”. Cerraron con “La chica banda” y “El ciclón” mezclados, dejando la agradable sensación de una fiesta que cumplió su objetivo: celebrar la buena música.
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