Reporteado por: Priscila Azevedo Rocha En categoría: Actualidad
Quiso ser como la revolución que marcó a Francia en 1968, pero no estuvo ni cerca. Los jóvenes estudiantes franceses se tomaron nuevamente las calles en abril y mayo de este año, y colgaron lienzos en las entradas de las universidades. Se arriesgaron a perder el año académico con tal de demostrar su repudio a la privatización de la enseñanza superior. Pero el Presidente Nicolás Sarkozy no ha dado su brazo a torcer: esta medida es su carta para modernizar el país y salvarlo de la crisis económica.
La ribera del río Sena fue el lugar de encuentro. Más específicamente al lado del puente Nuevo, emblemático por ser el primero en conectar la ribera izquierda con la derecha de París. Por aquí marchó Napoleón y fue este el lugar donde, durante los meses de abril y mayo, se reunieron alrededor de cinco mil profesores y estudiantes universitarios. Con lienzos y carteles en las manos, gritaban “no, no, no a la privatización”, expresando su inquietud y repudio a la reforma del sistema educacional, propuesta por el Presidente Nicolás Sarkozy.
El proyecto consiste en privatizar 85 recintos de enseñanza superior, que hasta ahora eran responsabilidad del gobierno. Francia está en recesión y la reactivación de su economía se vería favorecida por la circulación de fondos en las universidades. Según el mandatario francés, esto le daría un mayor grado de autonomía a las instituciones en la administración de sus recursos y, además, abriría por primera vez la posibilidad de acceder al financiamiento del sector privado.
El anuncio dividió al país. Algunos alumnos y profesores opinan que la educación se volvería elitista.
Para Nadine Rëvel, estudiante del último año de Ciencias Sociales en la Universidad París-Descartes, la privatización representa el naufragio de un sistema que en los años noventa llegó a ser considerado el mejor del mundo: permitía el ingreso libre y gratuito de los estudiantes secundarios a instituciones que garantizaban un aprendizaje de primer nivel. Además, aseguraba una tasa de 90 por ciento de inserción en el mercado laboral europeo.
Pero hoy estos datos no son más que una ilusión. De acuerdo a un informe realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en el año 2009, los jóvenes franceses se enfrentan a un escenario negativo frente a sus perspectivas de carrera: enfrentan una tasa de desempleo de un 21 por ciento. Esto significa que la cesantía ha subido siete puntos porcentuales en comparación a diez años atrás.
“Protestar es la manera que encontramos para mejorar un sistema en decadencia. Los estudiantes sabemos
que necesitamos una educación de calidad y no una empresa que corrompa el espíritu universitario”, comenta Nadine.
No obstante, para el gobierno es la mejor alternativa. Así lo señaló la ministra de Enseñanza Superior, Valérie Pécresse.
Según afirmó al diario español El País, “hay una necesidad evidente de modernizar las facultades”.
Una huelga reprobatoria
Las manifestaciones se extendieron por 15 semanas, en la ciudad de las luces, y por las calles en Lyon, Bordeaux, Nantes, Rennes, Lille, Strasbourg y Marseille. Pero mientras se aproxima el principio de junio y las vacaciones de verano en el hemisferio norte, la huelga representa un peligro académico, ya que se avecina el periodo de exámenes y el fin del año estudiantil.
Nadine y sus compañeros no van a clases hace más de dos meses. Debido a esto, no saben si tienen el derecho de rendir los exámenes para egresar de la carrera de Ciencias Sociales. “Algunos profesores que están en contra de las manifestaciones no van a tomar nuestros exámenes, porque para protestar no vamos a clases. Pero hay otros que incluso nos ofrecieron convalidar exámenes escritos por orales”, agrega la joven.
Pero algunos profesores se adelantaron y automáticamente reprobaron a los alumnos que se fueron a huelga. Estos tienen el respaldo del primer ministro François Fillon, quien afirmó que Francia no va a consentir que una minoría impida que la mayoría tenga acceso a rendir sus pruebas. “Si es preciso, y siempre que los rectores lo reclamen, haremos lo que esté en nuestra mano para devolver el orden a las universidades”, afirma Fillon.
Nicolás Sarkozy anunció que la reforma ya está hecha y que no hay vuelta atrás, pero aunque ya se acabó la movilización colectiva, algunos estudiantes siguen colgando sus carteles al borde del río Sena y dibujando caricaturas del Presidente vestido de diablo. Todo esto con la esperanza de que algo cambie. Pero otros, como Nadine, sacaron el polvo de sus cuadernos y decidieron volver a clases: “Ya que presionar el gobierno no fue suficiente, al menos voy tratar de aprender algo antes que el sistema cambie”, concluye.
Una huelga con historia
Las marchas en contra de la reforma estudiantil han tenido una gran adhesión por parte de los universitarios. Debido a esto, nostálgicos afirman que la situación es similar a lo ocurrido en el mes de mayo de 1968, cuando miles de jóvenes parisinos salieron a las calles a luchar contra el sistema educacional, inspirados en la Revolución Cultural realizada por Mao Tse-Tung en China.
En ese entonces, París registró una serie de huelgas estudiantiles seguidas de confrontaciones con las autoridades de las universidades y la policía. Debido a esto está, hasta hoy día, prohibida la entrada de las fuerzas armadas a las dependencias de las instituciones educacionales.
Entonces, la presión por parte de los estudiantes se sumó a la violencia de grupos extremistas que los apoyaban. Sin embargo, las consecuencias fueron más allá de las aulas: las protestas provocaron la disolución de la Asamblea Nacional y la anticipación de las elecciones parlamentarias por parte del entonces presidente, el General Charles De Gaulle. También transgredió las fronteras y se transformó en un ícono a nivel mundial.
El mayo del ’68 registrado en celuloide:
1) La Chinoise (1967), de Jean-Luc Godard
2) Un film comme les autres (1968), de Jean-Luc Godard
3) El fondo del aire es rojo (1977), de Chris Marker4) Grandes tardes, pequeñas mañanas(1978), de William Klein
1 comentario Etiquetas: educación, estudiantes, Francia, mayo 68, privatización, protestas, Sarkozy, universidades
Interesante y contingente…