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Objetos cotidianos. El clip despechado

Reporteado por: Diego Zúñiga En categoría: Sociedad

La historia es poco conocida, pero hay que darle el beneficio de la duda. Un monje noruego, cuyo nombre nadie recuerda con certeza, aunque algunos dicen que se llamaba Jørgen Juve, tomó una decisión radical: quería quemar todas las cartas que se había escrito con una alumna, luego de que ella nunca llegara al sitio acordado para arrancarse del pueblo en el que vivían.

Fueron amantes por alrededor de un año. Ella tenía 19 y él 26. Habían acordado agarrar sus cosas e irse a un pueblo ubicado en la costa, en el que sólo hay tres horas de luz solar. Todo esto a finales del siglo XIX. Y ellos querían irse allá, vivir juntos, escondidos. Pero la muchacha nunca llegó y el monje, que había guardado las cartas, decidió quemarlas, olvidarse de ella, hacer como si la historia nunca hubiese ocurrido.

Sin embargo, tuvo un problema: las cartas eran más de mil y no sabía cómo llevarlas al bosque en el que las quemaría, sin que se volaran con el viento. Finalmente se le ocurrió una idea: agarrar un alambre delgado y con él traspasar un buen número de hojas y luego doblarlo. El ejercicio le resultó con un número de cien hojas. De esa forma agarró los diez paquetes y se largó el bosque, en donde días después encontraron su cuerpo tendido en el suelo y sin ninguna carta. Años más tarde, un joven noruego de apellido Flo descubrió las mil cartas escondidas en medio del bosque y, sin darle importancia a su contenido, se fijó en el alambre que las mantenía juntas.

Tiempo después, el joven Flo comprendería que esos alambres debían ser cubiertos por una capa para no dañar las hojas. De esa forma, nació el primer antecedente del clip. Luego ya no habría que hacerle un orificio a la hoja, sino que el clip sólo las uniría a partir de su singular anatomía. Aunque eso ya es parte de la historia contemporánea; lo mismo que los colores y los diversos tamaños. De las cartas del monje nunca se supo nada. Tampoco de la muchacha.

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1 comentario Etiquetas: clip, Diego Zúñiga, objetos cotidianos

Deja tu comentario ↓ Un Comentario en “Objetos cotidianos. El clip despechado”

  1. María José Soler Lunes, 8 de Junio de 2009 a las 9:11

    jajajajaj qué buen origen. En todo caso, era más efectivo el mecanismo original…un clip de ahora no alcanzaría a agarrar cien cartas.

    Saludos, buena nota

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