Reporteado por: Carolina Samsing En categorÃa: Tiempo libre
Guillermo Lorca tiene un marcado estilo realista cuando hoy en el arte reina lo abstracto. No terminó sus estudios y no le importa si la crÃtica lo alaba o no. Él quiere pintar y poder vivir bien. Hoy, a sus 25 años, trabaja en una gigantesca intervención que realizará en el metro, lo que lo transformará en el artista más joven en exponer en ese lugar.
Revisa aquà la primera parte del perfil de Guillermo Lorca

Caperucita Roja 2 (detalle), Óleo sobre tela, 200 x 14 cms., 2008. Gentileza Guillermo Lorca.
“No me importa la crÃticaâ€
Todo lo hace rápido y asegura vivir más en el futuro que en el presente. “Guille” trabaja de lunes a viernes en su taller ubicado en la calle Merced. Tiene trazos simples y seguros, y casi no cambia pincel. “Me desespera trabajar mucho tiempo en un mismo cuadroâ€, cuenta . Una vez que sabe lo que quiere pintar, no tarda más de dos semanas en terminar el cuadro. Según su madre, Beatriz GarcÃa-Huidobro, esto se debe al carácter de su hijo: “Todo lo que hace Guillermo, lo hace con toda su energÃa. Es casi una cosa obsesivaâ€, asegura.
Rapidez no es sinónimo de imperfección. Todo lo contrario. Desde chico que Guillermo es bastante obsesivo y veloz para lograr sus metas. El tenis alguna vez fue su pasión, e incluso llegó a ser el número 1 en su categorÃa. “Es como si no existiera nada más en el mundo que lo que está haciendo. Lo mismo pasó con la pintura. En un año ya era un exitoso pintorâ€, afirma su madre.
Hoy, una de sus copas de tenis hace de cenicero en su taller. Un colchón en el piso, un basurero lleno de cajetillas vacÃas y un andamio dificultan el paso. Un computador y una cámara de fotos –ambos cubiertos en pintura- es todo lo que necesita Guillermo para trabajar.
Mientras muestra algunos de los gigantescos cuadros que tiene en el taller, cuenta que nunca ha sido parte del mundo artÃstico. “El mundo de los pintores es muy chico y muy pobre. Los pintores de la escuela siempre se preguntan el porqué de la pintura, y asà no se puede enfrentar un cuadroâ€, opina.
Su estilo es marcadamente realista y sólo pinta personas. Afirma que el arte moderno no es lo suyo. Y que nunca lo fue. A pesar de no estar en contra de la pintura abstracta, que es lo que la mayorÃa de sus compañeros pinta, asegura que no lo entiende. “Es como si trataran de justificarse a sà mismos. Como si sintieran culpa al pintar. Pintan sobre vidrio y dicen que cuestionan el soporte, cuando al final están pintando lo mismo que les gustarÃa pintar en una tela, pero le meten la mula teóricaâ€, argumenta Lorca.
En su primera exposición lo vendió todo. Por lo mismo, prefiere que le vaya bien antes que ser pobre y alabado por la crÃtica. Guillermo Lorca sabe que existe la posibilidad de que lo cataloguen de vendido, pero le tiene sin cuidado. “No entiendo porqué tiene que ser malo que mis cuadros sean bien valorados en el mercadoâ€, afirma.

Almirante R. Codina (óleo sobre tela, 100 x 80 cms., 2008). Gentileza Guillermo Lorca.
Proyectos futuros
Su rápido éxito lo ha llevado a saber de lo que es capaz y no lo esconde. Apoyados en las altas murallas de su taller están los cuadros en los que Guillermo trabaja actualmente: un segundo mural para el casino de Concepción, una pintura de una familia que hace por encargo y un retrato de un trabajador posando como en el siglo XVII.
Éste es el primer cuadro de la intervención que hará en el Metro de Santiago. El proyecto se enmarca en las iniciativas para el bicentenario y consta de seis retratos, de cuatro por cuatro metros, que colgarán en las paredes de la estación Baquedano. El trabajo en esta ambiciosa exposición es fruto de una idea que tuvo hace un par de años y que no podÃa dejar de hacer.
Escogió el lugar, le pidió a un amigo que lo asesora en la redacción del proyecto y fue a tocarle las puertas a Metro. Según Guillermo, la aprobación era la etapa fácil “el problema era conseguir el financiamientoâ€, asegura.
Sólo cuando la empresa CCU accedió a financiar su trabajo, Lorca se puso a trabajar. “El metro está lleno de retratos publicitarios. La idea de esto es hacer lo mismo, pero retratando al chileno medio, y que la gente se detenga a mirar, que no que pase de largo como lo hacen con la publicidadâ€, cuenta Guillermo entusiasmado. Hoy, ya tiene un cuadro casi listo. Sólo faltan cinco.
— ¿Tú sabes que serÃas el pintor más joven en exponer en el metro?
— Si sé. Y me gusta.
¿CUÃL SERÃAS, SI FUERAS…?
Una pelÃcula: El espejo ( de Tarkovsky) por la niñez plagada de una estética triste y la visión de la madre.
Una canción: E luccevan le stelle (Ãrea Tosca) por lo apasionado.
Una época histórica: Revolución industrial. Por el movimiento y el ruido.
Un polÃtico: Winston Churchill porque también era pintor.
Un pintor: Jusepe Rivera. Pretendo llegar a pintar asÃ.
Un cantante o grupo de música: Enrico Caruso, porque me gustarÃa ser él.
Un invento: la cámara fotográfica porque tenemos mucho en común.
Un lugar del mundo: Rusia, por la ambivalencia.
Una comida: un celestino por simple pero efectivo.
Una prenda de vestir: una zapatilla, por inmaduro.
Un personaje histórico: Howard Hughes por neurótico obsesivo.
Un animal: una ardilla, porque tenemos el mismo pelo.
1 comentario Etiquetas: arte, Guillermo Lorca, Odd Nerdrum, perfil, pintura chilena
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