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Alerta en Somalia

Reporteado por: Edmundo Durán y María del Carmen Bunster En categoría: Actualidad

Las costas de Somalia están gobernadas por sus piratas. Cada barco mercante que pasa por el golfo de Adén extrema su seguridad para no ser víctima de estos bucaneros. Sin embargo, mientras los mercenarios atacan en el mar, en tierra un problema mayor se está desarrollando: la extrema pobreza y una constante guerra civil han llevado a Somalia a ser uno de los territorios más peligrosos del mundo.

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Reuters/Omar Faruk

Entrando al golfo de Adén, en el noreste de África, se divisa un bote con cinco piratas somalíes. En el buque de la Escuela Naval de Chile, que va rumbo a India, saben del peligro que esconden las costas de África. Los marinos de La Esmeralda aceleran la marcha al notar que los mercenarios ya están preparados para el abordaje. Ponen en ejecución el plan de seguridad: guardias en cubierta, atención a los radares y todos los marinos organizados para luchar. En tanto, los tripulantes del buque chileno son informados de dos ataques a navíos comerciales perpetrados 80 kilómetros más allá.

Así vivió su llegada a las aguas cercanas a Somalia el subtentiente Juan Ferrada (22), a bordo del buque escuela Esmeralda, durante el segundo semestre de 2008. Según Ferrada, los piratas atacan en barcazas que son protegidas por un buque madre. Desde ahí salen botes pequeños que rodean a los barcos mercantes. Los saqueadores usan estos navíos menores para acercarse al borde de las embarcaciones y amenazarlos con fusiles. Si sus víctimas no se detienen, empiezan los disparos.

La Esmeralda es sólo una de las miles de embarcaciones que han pasado ante los ojos de estos mercenarios. Las zonas peligrosas del Océano Índico entre Yemen, Yibuti y Somalia han sido escenario de un aumento del número de asaltos piratas de 53 a 102, según la Oficina Marítima Internacional (OMI), en el primer trimestre del 2008. Por esta ruta transitan más de 20 mil barcos comerciales al año, por lo que el problema ataca fuertemente al comercio mundial.

Un pirata armado custodia a sus rehenes del yate francés "Tanic". Fueron liberados más tarde por el gobierno frances. (Reuters/ECPAD-Ministerio de Defensa de Francia 11/04/09)

Un pirata armado custodia a sus rehenes del yate francés "Tanic". Fueron liberados más tarde por el gobierno frances. (Reuters/ECPAD-Ministerio de Defensa de Francia 11/04/09)

Combates en la tierra y el mar

La piratería surgió como consecuencia del desorden político que vive el país. Desde 1990 existe una crisis política, económica y social en Somalia, que ha provocado hambre y desesperación. La población reaccionó y buscó su sustento en la explotación del mar. Sin embargo, otros países de la región también lo hicieron, aprovechando la inestabilidad política de Somalia.

Los somalíes intentaron defender su territorio marítimo, pero no lo lograron. Entonces, los vándalos marítimos encontraron otra forma de defender y obtener ganancias del mar.

En el mes de marzo, el representante de los bucaneros, Sugule Ali, confirmó esto al mundo, en una entrevista exclusiva al diario estadounidense New York Times: “No nos consideramos bandidos del mar. [...] Pensamos que los bandidos del mar son quienes pescan de forma ilegal en nuestros mares, vierten desechos en nuestras aguas y transportan armas por ellas. Nosotros no hacemos más que patrullar nuestros mares. Considérennos como unos guardacostas”.

Pero más allá de los piratas, Somalia representa un territorio donde la ley y el orden no existen. Para terminar con esta anarquía social, en 2004 se formó un gobierno de transición reconocido por la ONU, encabezado por el Primer Ministro Ali Mohammed Ghedi. Fue creado por el Parlamento de Transicional de Somalia, un congreso creado junto a Kenia en el cual están representados los distintos clanes del país. Es el decimoquinto intento por formar una administración que logre terminar con la guerra civil.

En Somalia, los clanes familiares crean e imponen la ley. Como no existe un Estado que centralice al país, cada grupo impone su propia visión. “La sociedad está dividida en clanes, que luchan todos contra todos y las potencias externas apoyan a uno o a otro. Pero ninguno es lo suficientemente poderoso como para dominar y entre ellos no se ponen de acuerdo”, explica Joaquín Fermandois, profesor del Instituto de Historia de la Universidad Católica. Expertos explican que el sentimiento de pertenencia que tienen las personas de un clan es tan fuerte como un nacionalismo, por lo que los enfrentamientos entre ellos pueden llegar a ser muy violentos.

Esta batalla interna comenzó tras la independencia de Somalia de los británicos e italianos en 1960. Los golpes de Estado son un hecho casi cotidiano, caracterizándose por el dominio de ciertos grupos como Dir, Hawiye, Darod y Oigil, y Mirifleh, los más importantes del país. Están unidos por antepasados y territorios comunes, y por la ausencia de un gobierno central. A tal nivel llega el caos que incluso las regiones de Somalilandia y Puntland declararon unilateralmente su independencia del resto del país en 1991.

Reuters/Feisal Omar 12/05/2009 Miles de somalíes dejan la capital, Mogadishu, tras un enfrentamiento entre el ejército y clanes islámicos.

Miles de somalíes dejan la capital, Mogadishu, tras un enfrentamiento entre el ejército y clanes islámicos. (Reuters/Feisal Omar 12/05/2009)

Una petición de ayuda a gritos

Los combates en tierra han provocado el desplazamiento de más de un millón de personas que huyen de sus casas por la violencia ejercida entre los clanes. Tanto es así, que Somalia se encuentra dentro de los primeros puestos de la lista de países con más alto índice de sufrimiento humano (ISH). Además, hay familias que viven con un ingreso per cápita de 170 dólares, un difícil acceso a agua potable, falta de instalaciones médicas y altos precios de productos básicos.

Aunque no existen estadísticas oficiales, expertos afirman que los precios de los cereales, por ejemplo, han aumentado entre 110 y 375 por ciento en el año 2008 debido a la intensa sequía que ha afectado al país en los últimos dos años.

Todo esto ha provocado que cerca de un cuarto de los somalíes dependa de la ayuda humanitaria que les entregan entidades como UNICEF y ONU.

Precisamente para socorrer este estado hobbesiano, el pasado 23 de abril se realizó en Bélgica una conferencia internacional de donaciones, en la que se logró recaudar 250 millones de dólares. Este dinero sería destinado a una solución estructural. “No podemos resolver el problema de Somalia incrementando sólo la seguridad. Si vamos a ocuparnos sólo de síntomas como la piratería y no de las causas, como la desintegración del Estado y la pobreza, vamos a fracasar”, señaló el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. El presidente somalí, Shaif Sheij Ahmed, concuerda con él.

Un ataque visto en GPS

En las tierras somalíes la luz eléctrica proviene de generadores portátiles. No obstante, en el mar los celulares y navegadores GPS funcionan a la perfección. Ellos le permiten a los piratas localizar los barcos que serán siniestrados y comerciar, vía telefónica, los rescates de los navíos con sus respectivos dueños. Toda la información que necesitan, como el nombre, teléfono y ubicación del propietario de la embarcación, se encuentra en el mismo barco.

Según el Juan Ferrada, el subteniente que viajaba a bordo de la Esmeralda, los piratas consiguieron los datos necesarios para saber que se trataba de un buque de guerra y decidieron no atacarla. Eso explica por qué el buque chileno pudo continuar su camino hacia la India. Su condición salvó al buque escuela.

Sin embargo, los piratas somalíes siguen a la espera de nuevas víctimas cargadas de mercancía. No dejarán de realizar estos abordajes hasta que en la tierra de su país aparezca un mejor negocio, para lo cual faltan muchos recursos.

El negocio del abordaje

Casi 100 millones de dólares en rescates pagaron el año pasado las empresas aseguradoras a los dueños de los barcos asaltados. Así es como los ataques han aumentado el precio de los seguros marítimos, que van desde 300 mil dólares por los pesqueros pequeños hasta 3 millones de dólares por los barcos con cargas valiosas como el petróleo.
Los piratas usan este dinero para su beneficio personal. Como sólo buscan dinero, todos los secuestros han terminado sin víctimas. Hasta ahora.

Para entender la realidad somalí

- Libro: “The Prophet’s Camel Bell”, de Margaret Laurence. La autora salió de Inglaterra hacia Somaliland en la década del ‘60 junto a su esposo, con el fin de encontrar una unión entre Este y Oeste. En vez de eso, comprendió las diferencias sociales y culturales, y cómo los somalíes se las arreglan para ser poetas y escritores y sobrevivir al mismo tiempo.

- Película: “La caída del halcón negro”. Dos helicópteros Halcones Negros y 18 soldados estadounidenses fueron las bajas en la intervención de la potencia americana a Somalía, en 1993. El director Ridley Scott retrata el fracaso de la invasión y la defensa de los miembros de este país africano, a pesar de la guerra civil que vivían en ese momento.

- Perfil del país en los medios de comunicación:
En el diario español El País.
En la cadena inglesa BBC

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5 comentarios Etiquetas: África, ayuda humanitaria, buque, Golfo de Adén, guerra civil, La Esmeralda, mercenarios, piratas, pobreza, Somalia

Deja tu comentario ↓ 5 Comentarios en “Alerta en Somalia”

  1. playero Viernes, 29 de Mayo de 2009 a las 23:05

    Pésimo, este artículo no es más que propaganda imperialista.

    Que lástima que se condene a los guardacostas somalíes, descalificándolos moralmente como “piratas”, “vándalos”, “mercenarios”, y difamarlos para complacer al imperialismo occidental. Lo único que hacen es proteger sus costas de barcos mercantiles que depredan sus costas y arrojan desechos que intoxican el mar. ¡Esos son los verdaderos mercenarios!

  2. tomás g Miércoles, 10 de Junio de 2009 a las 1:30

    todo es un montaje más… nuevamente los países de occidente se tragan enteritas todas las mentiras provenientes de las “grandes potencias”
    http://www.elciudadano.cl/2009/05/31/mienten-sobre-los-piratas-de-somalia/

  3. Francisca Stuardo Jueves, 11 de Junio de 2009 a las 11:45

    Considero que la opinión de playero esta vez es un poco básica y sesgada. Si bien son países que estructuralmente “no se la pueden”, ejercicios militares como los de La Esmeralda no son símbolo del imperialismo ni mucho menos. Una cosa es proteger las costas y otra muy distinta es secuestar a cuanto barco pase.

    Las guerras civiles siguen porque en el fondo lucran (hay toda una teoría que lo respalda). Sin embargo, eso no es motivo para dejar como “blancas palomas” a aquellos que se aprovechan de sus gobiernos débiles para enriquecerse.

    No acusar a los piratas sería darle una venia a los narcotraficantes, traficantes de órganos, de diamantes y a todos aquellos que disfrutan vendiendo opio mientras su pueblo se muere de hambre.

    Saludos,
    Francisca Stuardo.

  4. playero Martes, 16 de Junio de 2009 a las 21:44

    ¿Por qué sacas a colación a la Esmeralda, si no la atacaron (precisamente por ser un buque de guerra)?

    El sesgo no es mío, es de quienes defienden la postura aquí expresada, de mostrar la rebelión somalí como un acto repudiable. No voy a justificar la violencia en ningún caso, pero convengamos que esto es una reacción a un problema mucho mayor, que es la impunidad con la cual los barcos de compañías multinacionales explotan indiscriminadamente los mares y los contaminan, aprovechándose de un mar cuya soberanía es de un país en guerra civil y que no tiene plata para cuidarla.

    No viene al caso comparar a narcotraficantes, traficantes de órganos, etc. Los “piratas” no están haciendo otra pega que la de armada marina. Sólo que a ojos del mundo, éstas carecen de legitimidad por no ser oficialmente parte del aparato de Defensa del Estado somalí. ¿Y cómo van a tenerlo, si están en Guerra Civil? Si el día de mañana hay una guerra civil en Chile, tipo 1891 en que la armada se enfrente contra el ejército, ¿Acaso no sería no sólo defendible, sino loable, que un grupo de “piratas” chilenos defiendan nuestras costas de intrusos que se aprovechen de nuestra situación?

    Bajo la óptica del artículo, es lo mismo que dijeramos que “Hamas” es una organización terrorista. “Hamas” es lo mismo que el ejército del Estado Palestino, pero como ese Estado no existe (y no quieren que exista), entonces les es denegado el derecho a defenderse ya que cualquier intento de defensa de un No-Estado, es ilegítimo, condenable y “terrorista”. Y por ser unos ruines y salvajes terroristas, sus actos deben ser difamados ante la opinión mundial para que los condene y se pongan a favor del más fuerte, pese a que lo único que hacen los acusados es luchar por revertir una injusticia.

  5. PAMELA Jueves, 18 de Junio de 2009 a las 23:34

    Los verdaderos piratas, delincuentes, tiranos son las grandes naciones que se hacen mas ricas a costa de estos países desposeídos, espero que pronto salga a la luz la verdad de todo esto y se juzgue a quienes violan y contaminan los mares somalíes.

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